Francesc Torralba: para dialogar es necesario escuchar, superar prejuicios y voluntad de buscar verdad

Abrió el XII ciclo del Aula Fe-Cultura

img_9274-600-x-400Francesc Torralba inauguraba el viernes 21 de octubre la XII edición del Aula Fe-Cultura. Filósofo y teólogo, es profesor de la universidad Ramón Llul de Barcelona. El Papa Benedicto XVI lo nombró Consultor del Consejo Pontificio de la Cultura de la Santa Sede.

En sus libros aborda mucho el tema del diálogo. ¿Cómo es el diálogo de la Iglesia con el mundo? ¿Cómo lo ve?
El Papa Francisco nos ha dado indicaciones muy bellas, y muy preciosas en Evangelii Gaudium sobre las condiciones del diálogo, la actitud de escucha en torno al otro. De hecho, la Iglesia, especialmente desde Pablo VI, pero ya en el Concilio Vaticano II, nos ofrece algunas pautas de cómo establecer este diálogo entre la fe y la cultura, entre el mundo y la Iglesia.
Yo solo subrayo tres elementos muy claves. La primera es que tenemos que escucharnos mutuamente, porque a veces los creyentes constituimos un círculo cerrado, los no creyentes hacen lo mismo, y no hay escucha mutua, son como dos mundos ajenos, impenetrables, separados por un muro.
Luego hay otra clave: la capacidad de superar prejuicios. A veces tenemos prejuicios respecto a los no creyentes, pero también ellos pueden tenerlos hacia la Iglesia, respecto al mundo de la fe, de lo que es la creencia y el modo de vivir a la luz e imagen de Jesús.
El tercer elemento es la voluntad de verdad. El diálogo tiene un horizonte de referencia que es la verdad. Eso significa que uno tiene que estar dispuesto, incluso, a reconocer sus limitaciones, sus carencias, sus desconocimientos, porque el objetivo final del diálogo es la verdad y tenemos que estar dispuestos a aprender la verdad que el otro nos revela, que a veces puede ser muy dura, incluso muy difícil de digerir. Pero si uno no tiene la voluntad de buscar la verdad, no dialoga, pasa el rato, se entretiene. El diálogo tiene voluntad de levantar el velo que cubre la realidad para conocer las cosas tal y como son.

Ha tocado un tema que es muy interesante: el de la verdad. Como cristianos sabemos que la verdad nos hace libres, pero no todo el mundo reconoce la existencia de una verdad. Eso dificulta el diálogo.
Claro que lo dificulta, porque al final todo son puntos de vista, opiniones, subjetividades, criterios dispares… Eso lleva a la conclusión de que no hay verdad, lo que hay es una multiplicación de voces, pero que es imposible conocer lo que son las cosas en sí mismas, lo que es el hombre en sí mismo, lo que es en definitiva una realidad. Nosotros no podemos ser arrogantes sino buscadores
de esa verdad y estar en disposición de dialogar con todos para conocer a fondo lo que somos y lo que estamos llamados a ser en el mundo.

Una de las características de este mundo que nos toca vivir es el continuo cambio, debido quizás a los avances tecnológicos, que inciden mucho en la vida de las personas y de la propia concepción antropológica. ¿A dónde vamos?
Lo que es verdad es que el factor tecnológico es decisivo para entender nuestra cultura.El desarrollo vertiginoso de todas las tecnologías: de la comunicación, la información, biotecnologías, nanotecnologías…
Esto es un fenómeno en aumento. Aquí la clave también la ha dado el Papa Francisco en Laudato si, cuando critica el tecnocentrismo. No se trata de criticar la técnica por sí misma, se trata de orientar todo ese desarrollo tecnológico al servicio de la verdadera promoción y de la verdadera dignidad de la persona y, particularmente, del más débil.

En su libro “Creyentes y no creyentes en la tierra de nadie” habla de encuentro, comunión, diálogo, acogida… ¿Cómo debe ser la evangelización: predicando a los conversos o buscando el diálogo con el que es diferente?
Este libro tenía esta finalidad en el fondo: pensar cómo hacer llegar el Evangelio en un entorno
cada vez más indiferente a él. Me pregunto cómo poder llegar a esas personas, que al menos sean receptivas a ese mensaje. Creo que para hacer eso es muy importante el lenguaje.
Naturalmente que el testigo es clave y es clave expresar la fe públicamente, pero además es muy importante el lenguaje. A veces tenemos un lenguaje tan cerrado que el otro no sabe lo que estamos diciendo.
Piensa en el Papa Francisco, que ha llegado a personas que no son del ámbito eclesial, ha planteado temas que grupos de personas que nunca estaban atentos, lo han estado.

Juan José Montes

Audio entrevista a Francesc Torralba

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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