La Diócesis ha celebrado una jornada sobre los cuidados paliativos

En el año 2050, una de cada tres personas tendrá más de 65 años en España. Era un dato aportado por el doctor Mota, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, en la jornada sobre cuidados paliativos celebrado el 29 de febrero en el seminario.
Ese dato le daba pie al doctor Mota a alertar sobre “el aumento de las enfermedades crónicas, la pérdida de funcionalidad, la dependencia, cada vez necesitamos más cuidados y esto va a más”. Junto a ello hay que tener en cuenta que “las familias cada vez tienen menos hijos y con frecuencia están fuera”, lo que dificulta el cuidado de los mayores por parte de las familias. “Surge la soledad, esa epidemia del siglo XXI: hoy en España viven más de cinco millones de personas solas y la soledad predispone a la enfermedad, a la depresión, a la demencia”. Todo esto va creando un caldo de cultivo importante para el aterrizaje de leyes de eutanasia, legalizada ya en algunos países y que en España va cogiendo forma también.
Los cuidados paliativos tratan a personas en la fase final de sus vidas, para hacer llevadero ese proceso difícil.

Rafael Mota, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.


La jornada, organizada por la Delegación de Pastoral de la Salud y la de Pastoral Familiar, y que contaba con el apoyo de los cuidados paliativos del hospital Universitario de Badajoz, abordaba las necesidades materiales y espirituales que pueda tener una persona en la recta final de su vida e intentaba concienciar del papel que tiene la comunidad, tanto civil como religiosa, en un proceso de este tipo.
La mañana se completaba con la intervención del doctor Fernando Carmona Espinazo, médico de cuidados paliativos en el Hospital Puerta del Mar de Cádiz y Delegado de Pastoral de la Salud de la diócesis de Cádiz-Ceuta. Su ponencia arrancaba asegurando que “una adecuada atención espiritual es muy necesaria tanto para la persona sufriente como para sus familiares”. El doctor Carmona establecía la relación entre la espiritualidad y la medicina y planteaba si atender necesidades espirituales es solo para personas creyentes.
Por la tarde había dos mesas redondas que abarcaban los aspectos éticos que produce la etapa final de la vida y se aclaraban interrogantes surgidos de las ponencias de la mañana como la diferencia entre la eutanasia o la sedación paliativa.
En las ponencias se abordaba el papel del voluntariado de acompañamiento en los hospitales y los domicilios, ya que existe un Plan de Voluntariado en Cuidados Paliativos.
El reto que sigue ahora es dar continuidad a los frutos que salen de la jornada, a la que asistían muchos profesionales sanitarios, personas que colaboran en la pastoral de la salud y familiares de enfermos.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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