Los jóvenes reflexionaron sobre su vivencia de la crisis de la COVID-19

Del 5 al 8 de agosto se celebró la XXXVIII Asamblea General de militantes de la Juventud Estudiante Católica bajo el lema Nuestra identidad y presencia en los ambientes. Debido a las actuales circunstancias, la organización de la JEC optó por un modelo semipresencial que, guardando las medidas de seguridad e higiene necesarias, permitiera salvar la experiencia de comunidad y encuentro entre sus jóvenes. Chicas y chicos de diferentes diócesis (Bilbao, Coria-Cáceres, Granada, Madrid, Mérida-Badajoz, Palencia, Plasencia, Salamanca, Sevilla, Zaragoza…) se reunieron durante tres días en grupos reducidos, congregados en varias ciudades, para reflexionar sobre cómo estar presentes en los distintos ambientes y en diálogo con la sociedad y la cultura actual.
A través de este formato, los jóvenes de cada ciudad pudieron conectarse con el resto de territorios para la definición de las Líneas de orientación que el movimiento se ha marcado para el próximo trienio. Estas directrices han puesto el foco en la llamada “a transformar el ámbito educativo y ser profetas en la era digital, para estar conectados y comunicados”. Según la JEC, “el cambio de época en el que estábamos sumergidos se ha anticipado. Necesitamos afrontarlo desde la justicia social compasiva, sin dejarnos robar la identidad de JEC”. Esto pasa por “aumentar nuestra participación en las aulas, en los centros educativos, en los organismos juveniles, en las pastorales de nuestras diócesis… a través de un compromiso militante que nos lleve a realizar esos servicios desde la fe en el Dios de Jesús”. El movimiento se ha propuesto “vivir la militancia, la espiritualidad y la organización desde la comunidad” para estar “más comprometidos a ser Iglesia en salida.”

La delegación de Mérida-Badajoz se congregó en Fuente del Maestre, una de las localidades con mayor implantación de este movimiento en nuestra archidiócesis. Reunida en las instalaciones de la Biblioteca municipal “José María Gómez Sara”, contó con el acompañamiento del consiliario diocesano de la JEC, Manuel Fernández Rico; el párroco y consiliario del movimiento en Fuente del Maestre, Javier Moreno Soltero, y José Moreno Losada, sacerdote, profesor en la Universidad de Extremadura y consiliario del movimiento de Profesionales Cristianos. Agrupados en las etapas de secundaria y universidad, reflexionaron sobre su vivencia de la crisis de la COVID-19 y la respuesta creyente que necesita el mundo juvenil y estudiantil de hoy.
Los jóvenes de nuestra archidiócesis se han propuesto ser testigos de su fe en el instituto y la universidad en un escenario tan delicado como el que se plantea ante el nuevo curso académico (clases a distancia o semipresenciales, limitación de los encuentros que posibilitan la acogida de nuevos compañeros y compañeras en la facultad…). Para lograrlo, se han marcado el objetivo de articular la dimensión celebrativa, desde la presencia en la parroquia y en la vida del pueblo, con su compromiso en el mundo estudiantil a través de este movimiento especializado de Acción Católica que representa, según afirman, el único rostro de la Iglesia al que muchas personas de su ambiente tienen acceso.

La asamblea finalizó el día 8 de agosto con una reunión presencial en la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes de Salamanca, a la que asistió una representación reducida de cada diócesis. En esta ocasión, también fueron jóvenes de Fuente del Maestre quienes asumieron la voz de la JEC de Mérida-Badajoz. Esta sesión culminó con la votación en la que fue elegido el nuevo equipo que coordinará a la JEC a nivel estatal durante los próximos tres años.

