
El pope Joan Sibur, representante de la Iglesia ortodoxa rumana en Extremadura –con sede en Almendralejo-, acompañado por el delegado episcopal para el Ecumenismo, José Moreno Losada, ha visitado esta semana al arzobispo, don Celso Morga.
Tras el octavario, celebrado recientemente, se han encontrado presencialmente en tono de familiaridad y amistad ecuménica. El pope mostró su preocupación por la situación de la comunidad cristiana rumana al haber sido llamados para abandonar en breve la capilla del hospital de San Juan de Dios, que tenían cedida para su culto y vivencia religiosa hace ya más de seis años. El arzobispo se solidarizó con esta situación y mostró su deseo de que este espacio religioso histórico y tradicional de la ciudad de Almendralejo no pierda su singularidad y uso actual.
Una vez más la Iglesia católica quiere vivir en fraternidad con esta Iglesia ortodoxa y mostrarle el apoyo y la ayuda necesaria. La comunidad rumana es muy amplia en zona de la tierra de Barros y tiene mucha presencia en Extremadura. Esa Iglesia, con la ayuda del pope Joan –muy reconocido en la ciudad- está siendo un lugar de integración, convivencia, formación y acompañamiento a todo este colectivo inmigrante.

