Se inicia el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación
El 1 de septiembre la Iglesia celebra la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación. La Iglesia en Mérida-Badajoz, a través de la Delegación de Ecumenismo, Diálogo interreligioso y Ecología integral, se quiere unir a la llamada del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.
Durante este tiempo los cristianos se unen en la renovación en la fe en Dios creador, en la oración compartida y en una especial implicación en las diversas tareas en la defensa de la Casa Común. Participando en este tiempo se responde a la llamada del papa Francisco quien nos invita a participar en la jornada que este año presenta un lema muy acorde con la encíclica “Fratelli tutti”: “¿Una casa para todos? Renovando el Oikos de Dios”.
Con este Tiempo de la Creación, se invita «a las comunidades, tanto en la oración y celebraciones litúrgicas como con sus acciones simbólicas y transformadoras, a profundizamos en el sentido creyente de la realidad y en nuestro credo», como apunta el José Moreno Losada, Delegado episcopal para este área.
«En estos días -continúa Moreno Losada- reflexionaremos cómo la humanidad tiene el encargo de cultivar y cuidar la creación. Dios Padre ha puesto en nuestras manos esta Casa Común con el encargo de organizarla y caminar junto a ella en una historia de salvación. […] Eso supone orientar nuestra casa, para nosotros se concreta en nuestra tierra y pueblo querido de Extremadura, teniendo en cuenta las implicaciones políticas de lo ecológico, lo humano, lo justo y lo digno. Se abre un horizonte de fraternidad que ha de caminar por la relación generosa y fecunda con la naturaleza, así como por políticas de lo humano que favorezcan la dignidad y la justicia para todos».
En el mensaje con motivo de este Tiempo de la Creación esta Delegación episcopal «nos invita también a mirar lo universal desde nuestra realidad más particular. A nosotros, como Iglesia en esta tierra de Extremadura, que ha de ser encarnada y abierta, nos preocupa la realidad del mundo rural y lo que venimos llamando la España vaciada”.


