Queridos fieles :
Como nos ocurre habitualmente, casi sin darnos cuenta, nos encontramos con el Adviento llegando a su fin y en puertas de la Natividad. No quiero dejar pasar este tiempo especial para desearos una feliz Navidad a todos.
Estas fechas, que para la sociedad en general son muy especiales, a nosotros, creyentes, nos trasladan al origen de nuestra Salvación, completada con la Pasión, Muerte y Resurrección que rememoraremos en Semana Santa. Si tuviéramos que utilizar un símil con la locura consumista que nos asalta, la alegría que sentimos con el Nacimiento del Señor no tiene fecha de caducidad, sino de origen, es para siempre y enmarca cada día de nuestra vida en un gozo que nadie podrá arrebatarnos.
El Señor de la historia ha querido nacer pequeño, vulnerable, pobre. Quiso que los primeros testigos de tan extraordinario hecho fueran los pastores y que no faltaran a la cita los sabios llegaros del orbe conocido. La humildad, de unos y otros, les permitió ser convocados ante el pesebre, mientras que la soberbia excluyó a Herodes de ser testigo de tan magno acontecimiento. ¡Qué gran misterio y qué lección de vida recibimos desde el comienzo mismo de nuestra Redención!
Espero de corazón que gocéis del Nacimiento de Cristo, que esa alegría crezca en la contemplación y nos proyecte a la acción durante todo el año.
¡Feliz Navidad!
Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz


