Desarrolló casi toda su vida sacerdotal en Mérida.
La semana se despertaba en Mérida con la noticia del fallecimiento del sacerdote Guillermo Soto.
Aunque era natural de Monesterio (25 de mayo de 1932), casi toda su vida sacerdotal se desarrolló en Mérida, donde era muy conocido, entre otras cosas, por la campaña de “El Mochuelo”, con el que cada año recaudan decenas de miles de euros para organizaciones eclesiales y sociales.
Tras pasar por el seminario diocesano de San Atón, fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1957. Su primer destino fue como párroco de Santa María de Nava, desde el 8 de agosto de 1957 hasta el 22 de agosto de 1965. De allí partió a Mérida como primer párroco de Cristo Rey, parroquia donde permaneció hasta su jubilación. El 15 de octubre de 1986 fue designado Arcipreste de Mérida y el 30 de mayo de 1995 director del secretariado de Apostolado en la Carretera.
El 30 de septiembre de 1996 fue nombrado canónigo del Cabido Catedral para la Concatedral de Sta. María de Mérida. Al constituirse el Cabildo de Mérida pasa a ser canónigo emérito del mismo.
Don Guillermo Soto era muy querido en Mérida, donde una calle lleva su nombre. Además recibió el título de Hijo Adoptivo de esa localidad el 28 de abril de 2007 por acuerdo unánime de todos los grupos municipales.
El 15 de febrero de 2020 recibía un homenaje con motivo del 50 aniversario de la Escuela Familiar Agraria (EFA) “Guadaljucén”, de la que fue promotor, junto con el fallecido Juaco Herreros.
El funeral se celebrará mañana, día 15 de febrero, en la parroquia de Cristo Rey (El Calvario), en Mérida, a las 11’00 horas.
La capilla ardiente se encuentra en el tanatorio de Mérida.
Descanse en paz.


