Plasencia acogió un encuentro de migrantes y refugiados de Extremadura

Las tres diócesis de Extremadura celebraron el sábado 24 de septiembre en Plasencia la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con un intenso programa. En total, 200 personas se reunieron para celebrar una jornada festiva y de convivencia, entre ellos muchos llegados de nuestra diócesis.

Tras la recepción oficial en el Obispado, a las 10.30 horas, los participantes se trasladaron al Complejo Cultural Santa María, donde don Juan Luis García, delegado de Migraciones de Plasencia, dio la bienvenida a los asistentes. También D. Ciriaco Benavente, administrador apostólico de Plasencia, y el alcalde, Fernando Pizarro, saludaron a los presentes. El alcalde les dio la bienvenida, aunque les dijo que “cuando uno está en su casa no necesita que se le dé la bienvenida”.

Por su parte, Benavente Mateos animó a que los migrantes se involucren en las parroquias para rejuvenecerlas y puso ejemplos de Cataluña donde los migrantes han cambiado las comunidades. «Las parroquias han de abrirse a que estén (los migrantes) como catequistas, en Cáritas como voluntarios, coros… trabajando en asociaciones, delegaciones… incluso contratados». Y puso el ejemplo de Rachid, un marroquí musulmán que Cáritas Diocesana tuvo contratado.

Tres testimonios de personas migrantes precedieron al diálogo entre todos los asistentes. Sulca era la primera vez que participaba en la jornada y explica que le pareció “muy interesante”: «escuché los testimonios de las personas que están en mi misma situación, y cómo han superado las diversas adversidades que se presentan en este país. Me agradó porque conocí nuevas personas, hice amistades, ya no me siento sola».

La Eucaristía de la jornada se celebró en la parroquia de El Salvador. Se ofreció la posibilidad de visitar la exposición «Transitus», de Las Edades del Hombre, en la Catedral.

La Iglesia celebró el domingo, 25 de septiembre, la Jornada bajo el lema “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”. El Papa señala que “gracias a ellos tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir un ‘nosotros’ más grande”.

Para Idelia, catequista, estas jornadas sirven como un “crecimiento”. «Al terminar estas jornadas de encuentro, todos contentos porque muchas personas se encontraron con compatriotas de otras jornadas. Fue muy importante y a la vez nos conocimos con personas de otros países. Nos sentimos como familia. Y siempre dando gracias a Cáritas y las delegaciones de migraciones que hacen posible se lleve a cabo. Es en estas jornadas como se siente esa presencia de Dios en cada hermano sin tener en cuenta ningún tipo de distinción».

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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