Con el lema “Déjate cautivar por su rostro desgastado”

La Iglesia celebra el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, la Jornada Mundial del Enfermo. En España este día se inicia la Campaña del Enfermo, que concluirá con la Pascua del Enfermo, el VI Domingo de Pascua, este año será el 14 de mayo. “Déjate cautivar por su rostro desgastado” es el lema para esta Campaña que pone el foco en el cuidado de los mayores.
En su mensaje para esta jornada, el papa Francisco afirma que “la enfermedad forma parte de nuestra experiencia humana. Pero, si se vive en el aislamiento y en el abandono, si no va acompañada del cuidado y de la compasión, puede llegar a ser inhumana”. En este mensaje, el Papa nos invita a evitar la “cultura del descarte” y caminar juntos en la enfermedad “según el estilo de Dios, que es cercanía, compasión y ternura”.
Cuidado y compasión
La necesidad del “cuidado y de la compasión” es particularmente necesaria en las personas que añaden a la enfermedad el peso de los años, de ahí la importancia de “dejarnos cautivar por su rostro desgastado”.
La Jornada Mundial del Enfermo, como nos explicaba san Juan Pablo II en la carta apostólica Salvifici doloris, busca “sensibilizar al pueblo de Dios y, por consiguiente, a las instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos”. “Ayudar al enfermo a valorar, en el plano humano y, sobre todo, en el sobrenatural, el sufrimiento”. “Hacer que se comprometan en la pastoral sanitaria de manera especial las diócesis, las comunidades cristianas y las familias religiosas”. “Favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado”. “Recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios”. “Hacer que los sacerdotes diocesanos, así como cuantos viven y trabajan junto a los que sufren, comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos”.
Ancianos y pandemia
Los ancianos han estado entre los más afectados por la pandemia. El número de muertos entre las personas mayores de 65 años es impresionante. El papa Francisco no deja de señalar esto: “Vimos lo que sucedió con las personas mayores en algunos lugares del mundo a causa del coronavirus. No tenían que morir así. Pero en realidad algo semejante ya había ocurrido a causa de olas de calor y en otras circunstancias: han sido cruelmente descartados. Aislar a los ancianos y abandonarlos a cargo de otros sin un adecuado y cercano acompañamiento de la familia, mutila y empobrece a la misma familia” (Encíclica Fratelli tutti, 19).
Criterios para la reflexión
- Promover una actitud de estima hacia los mayores. Ellos pueden tener un papel educativo esencial en la transmisión de la fe, en la memoria de las raíces, en el testimonio de la oración.
- La familia es el ámbito adecuado para el cuidado de los mayores. La familia, el hogar, el propio entorno representan la elección más natural para cualquiera.
- Integrarlos en la misión evangelizadora de la Iglesia. “Vuestro silencioso testimonio es un signo eficaz e instrumento de evangelización para las personas que os atienden y para vuestras familias” (Benedicto XVI).
- Cuidar la espiritualidad de los mayores.
- Una pastoral transversal e intergeneracional.

