Artículo D. Celso.- ¡Bienvenido!

Artículo de D. Celso Morga en el nº 1.383 de la revista diocesana “Iglesia en camino” titulado “¡Bienvenido!” y que reproducimos a continuación:

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Queridos fieles:

Escribo esta carta en vísperas de la toma de posesión, este sábado, de don José Rodríguez Carballo como Arzobispo coadjutor de Mérida-Badajoz. Se trata de un acontecimiento que tiene muchas dimensiones: es algo histórico porque pasará a formar parte del episcopologio de nuestra archidiócesis, pero también es una celebración que pone de manifiesto la comunión de la Iglesia con la participación de muchos hermanos obispos, arzobispos, cardenales y sacerdotes llegados de muchos lugares.
Recibimos a don José con todo nuestro afecto y cariño. Estoy seguro que todos queremos prestarle la mejor ayuda para un trabajo pastoral, entre nosotros, alegre y fructífero.
El Señor, a través del Santo Padre, nos concede la gracia de su ministerio episcopal, a imagen del Buen Pastor, y de caminar juntos para que pueda ayudarme y yo ayudarle a él a conocer y amar esta querida Archidiócesis, antiquísima, en su sede emeritense, y a la vez viva, rica de vida cristiana, que irá conociendo y amando, en esta Extremadura abierta y acogedora.
En la carta que el papa Francisco me ha dirigido para esta ocasión nos dice que nos acompaña con su oración y nos anima a dar testimonio de la fraternidad y la alegría del Evangelio a cuantos nos rodean.
Cuando el Señor quiera y el Santo Padre disponga, se realizará, una vez más, en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, “el milagro” -sí, “el milagro”- de la sucesión apostólica, que es un signo preminente de la credibilidad, de la estabilidad y permanencia de la Iglesia católica. A través de esta sucesión, la Iglesia sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los mismos apóstoles: «porque no abandonas nunca, Señor, a tu rebaño, sino que por medio de los santos pastores, lo proteges y conservas y quieres que tenga por guía la palabra de aquellos mismos pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio» (MR, prefacio de los apóstoles).
¡La sucesión apostólica! Impresiona pensar que, ya desde el siglo segundo o tercero, había obispos en Mérida y, desde el siglo XIII, se constituye la sede de Badajoz, después de la reconquista de esta ciudad por Alfonso IX de León. Su primer obispo fue un franciscano: fray Pedro Pérez.
Siempre me impresionó que una institución como la Iglesia católica, aun siendo tan exigente en el plano moral y doctrinal, se mantenga viva a través de los siglos. Aquí estamos muy contentos por haber recuperado, de alguna forma, la antiquísima sede de Mérida con la creación de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Nos preceden obispos santos y mártires como los santos Paolo, Fidel, Massona y Renovato; posteriormente, en Badajoz, san Juan de Ribera, cuyas memorias cada año celebramos en nuestro Santoral diocesano.
Como sucesores de los apóstoles -junto con nuestro presbiterio, en comunión con todo el colegio episcopal, juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia (AG 5)- nuestra misión es hacer que la Iglesia sea Una y Santa. La sucesión apostólica está al servicio de la unidad, de la santidad y de la catolicidad de la Iglesia.
Nos pide el Señor esa atención constante del vigía para que haya verdadera concordia y amor entre todos los miembros del Pueblo de Dios: que la riqueza de la diversidad, en modos y formas de vida espiritual y de apostolado, no se opongan a la unidad de la Iglesia, ni a nivel de Iglesia universal, ni a nivel de Iglesias particulares. Es el servicio que espera de nosotros el santo Pueblo de Dios, al que con frecuencia se refiere el papa Francisco, y que, en nuestra archidiócesis, se distingue por su nobleza, sencillez, piedad y acogida sin exclusiones.
El nuevo arzobispo coadjutor va a encontrar aquí muchos santos de la “puerta de al lado”. Encontrará un presbiterio sencillo, sin sutiles clericalismos, cariñoso y noble, trabajador y sincero, alegre y culto, con fallos también lógicamente y con posibilidad de mejorar. Lo he vivido y experimentado. Me siento muy contento de pertenecer, ya de por vida, a este presbiterio de Mérida-Badajoz.
Que santa María de Guadalupe nos guíe y nos fortalezca en nuestra vida de fe y en celo apostólico.

Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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