Fue una jornada intensa y profundamente significativa para la comunidad parroquial, que comenzaba con un responso en el cementerio, donde se tuvo presente a todos los difuntos, en recuerdo y en oración a todos ellos. A continuación, el Arzobispo visitó la residencia de ancianos, donde compartió un momento cercano con los residentes y administró la unción de los enfermos a quienes lo necesitaban.
La visita continuó con encuentros en domicilios particulares, llevando consuelo y acompañamiento a enfermos en sus casas. Durante la mañana también se celebró un bautismo de una niña y por la tarde un bautismo de un adulto en la misma Eucaristía, reflejando la vida y el crecimiento de la comunidad cristiana.
Por la tarde tuvo lugar una asamblea parroquial, espacio de diálogo y encuentro entre el Arzobispo y los fieles. La jornada coincidió además con la bajada de la patrona, la Virgen de Fátima, lo que añadió un carácter más especial a la visita.
La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía, en la que también se administró el sacramento de la confirmación, poniendo el broche final a un día lleno de fe, cercanía y comunión.

