Don Celso concelebró en la misa por los fallecidos del COVID19

Don Celso en la cuarta fila, el segundo a la izquierda.

El arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Celso Morga, concelebró en la eucaristía celebrada en la catedral de la Almudena de Madrid este lunes, 6 de julio, por el eterno descanso de las personas fallecidas por la pandemia.

Antes de concluir la Misa, el obispo de Ávila, el extremeño José María Gil Tamayo, que estuvo ingresado por coronavirus, leyó la oración del papa Francisco ante la pandemia.

En nuestra diócesis el funeral se ha fijado para el día 25 de julio, solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de España. Será en la catedral, a una hora aún por determinar.

En la Misa funeral por las víctimas del coronavirus, convocada por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) en la catedral de la Almudena, el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, subrayó que en un tiempo en el que “parece que todo se ha oscurecido” como es este de la pandemia “no estamos solos, Dios nos acompaña y no nos deja”.

Haciendo referencia al pasaje de la muerte de Lázaro proclamado en el Evangelio, el también vicepresidente de la CEE ha reconocido que “lo primero y más humano es llorar como ellas [Marta y María] y sentirnos solidarios con las lágrimas de miles de personas que ha perdido a sus seres queridos y que aún viven las consecuencias de un duelo tan complejo”. Pero igual que Jesucristo consoló a las hermanas de Lázaro, también “nos visita a nosotros […] y nos dice hoy: ´Tu hermano resucitará´”.

El cardenal arzobispo de Madrid concluyó su homilía destacando las tres llamadas que el Señor hace “a los que vivimos en comunión con Él”: defender el derecho a la esperanza, dar ánimos y no guardarse “el tesoro que es Jesucristo para nosotros”.

El cardenal Juan José Omella, presidente de la CEE, también quiso mostrar la cercanía de la Iglesia que peregrina en España con las víctimas al hacer suyo “el dolor, el sufrimiento de los familiares de los difuntos”. Un dolor profundo que ha provocado no solo su muerte sino “también las condiciones de su partida, lejos del contacto de sus familiares y amigos, sin poder cruzar palabra”.

El mejor regalo que se les puede hacer, en palabras del también arzobispo de Barcelona, es “nuestra oración y acción de gracias por todos y cada uno de ellos”.

Presencia de los reyes y de familiares de víctimas

La Misa funeral, que fue concelebrada por más de 35 obispos y numerosos sacerdotes, contó con la presencia de sus majestades los reyes, la princesa de Asturias y la infanta Sofía, así como la vicepresidenta del Gobierno de España, Carmen Calvo, en representación del presidente del Gobierno; la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet; la presidenta del Senado, M.ª Pilar Llop; el presidente del Tribunal Constitucional, Juan José González Rivas; el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes; el jefe de Estado Mayor de la Defensa, Miguel Ángel Villaroya; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el presidente del PP y líder de la oposición, Pablo Casado, entre otros.

Además, entre los asistentes, bajo la imagen de Santa María la Real de la Almudena, se congregó un numeroso grupo de familiares de fallecidos a causa de la pandemia. También hubo representación de otras confesiones, agentes sociales y eclesiales que durante esta pandemia están trabajando en favor de los demás: personal sanitario, voluntarios de Pastoral de la Salud, de Cáritas y de la Orden de Malta, miembros de las Fuerzas Armadas, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y miembros de los Bomberos.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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