El pasado domingo don Celso presidió una Solemne Eucaristía en la Plaza del Cristo de Azuaga, dentro del Año Jubilar en torno a la Fiesta de la Exaltación de la Cruz y del patrón de Azuaga, el Stmo. Cristo del Humilladero. La Eucaristía fue concelebrada por un grupo numeroso de sacerdotes de la diócesis que compartieron con los azuagueños este gran día y celebraron personalmente el Jubileo.
A las 20,00 h. comenzó la procesión de entrada llevando como cruz de guía la hermosa talla barroca del siglo XVII. La ceremonia estuvo acompañada por la Banda Municipal de música y la Coral de Azuaga, que ayudaron muy emotivamente a vivir la celebración en una plaza llena de fieles que participaron en la Eucaristía con gran devoción y respeto.
El Arzobispo, en su homilía, profundizó de manera muy bella en el sentido teológico del lema escogido para el Año Jubilar, un versículo de San Pablo en su carta a los Gálatas: Me amó y se entregó por mí, e invitó a no vivir de manera individualista nuestra entrega al Señor, recordando con mucha fuerza que el Señor en la cruz, el Señor del Humilladero, nos pide una entrega con obras y con verdad, no solo con la boca. El amor a Dios nos invita y empuja a llevar a pulso nuestra vida como cruz, como entrega y amor a los demás, como servicio desinteresado.
Ofrenda jubilar
Al final de la Eucaristía Don Celso entregó, en nombre de la Parroquia de Azuaga, la ofrenda Jubilar a la Madre Provincial de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Los donativos del Año Jubilar, que ascendían hasta el momento a 6.000 euros, irán a apoyar a una casa de nueva fundación en Paraguay. También bendijo un mural de azulejos conmemorativo de este Año de Gracia e impartió la esperada Bendición en nombre del Papa.

