Asistieron a la celebración el arzobispo emérito, don Santiago García Aracil, y los obispo de Coria-Cáceres y Plasencia

El sábado 26 de septiembre el Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Renzo Fratini, le impuso el Palio arzobispal a Monseñor Celso Morga. Fue en la Catedral de Badajoz durante la celebración de la Eucaristía, que comenzaba a las 11.30 de la mañana y a la que asistían, además del Nuncio y Don Celso, el Arzobispo emérito, D. Santiago García Aracil, y los obispos de Coria-Cáceres y Plasencia, don Francisco Cerro y don Amadeo Rodríguez Magro, respectivamente. También quisieron acompañar a Don Celso en esta importante jornada 87 sacerdotes diocesanos y diversas autoridades civiles y militares, entre las que se encontraba la Delegada del Gobierno en Extremadura o el alcalde de Badajoz.
La celebración se inició con las palabras de Mons. Renzo Fratini. «Al comenzar esta solemne celebración eucarística, su excelencia monseñor Celso Morga Iruzubieta recibe públicamente el palio arzobispal. Entre los significados profundos de esa insignia, concedida por el Sumo Pontífice, está el de simbolizar la potestad la que, en comunión con la iglesia romana, se haya envestido el metropolitano en su propia provincia».
Además, el Nuncio afirmó que «la recepción de esta insignia, que ha de representar la potestad de la sede apostólica en una Provincia Eclesiástica, empeña en sí la fidelidad y unidad con la sede de Pedro de quien la recibe. Esta comunión queda fortalecida en la expresión del pastoreo en colaboración, y es que, además de ser un signo de comunión con el Papa, esta insignia hace referencia a la dimensión pastoral».
En sus palabras, Mons. Renzo Fratini pidió a D. Celso que esté siempre atento a lo que pueda dañar a su pueblo y ofrecer esperanza en todo momento.
Según señaló días atrás el papa Francisco, la crisis actual se centra en la incapacidad que tienen las personas de creer en cualquier cosa más allá de sí mismos. Ante esta situación, el obispo está obligado a estar atento a todo lo que puede dañar o destruir a los suyos, despertar la consciencia adormecida, como dice el Papa, recordando el pasado e invitando al futuro bien seguros, como dice san Pablo, de que la esperanza a la que estamos llamados es una sola y no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado».
A continuación, el Nuncio impuso el Palio arzobispal a D. Celso. 
Durante la homilía, el Arzobispo de Mérida-Badajoz recordó «la necesidad
de que cada uno vivamos la fe en comunidad, dentro de la Iglesia y no ‘por libre’». Don Celso afirmó que «cada Iglesia particular es, por tanto, totalmente Iglesia Católica, aunque no es toda la Iglesia Católica. Cada Iglesia particular es la realización concreta del misterio salvífico de la Iglesia universal en un determinado espacio de lugar y tiempo. Cada Iglesia particular posee todas las riquezas espirituales que la Iglesia universal posee, pero como no es toda la Iglesia debe estar en comunión con las otras Iglesias particulares y bajo el pastoreo supremo del Papa, Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que preside en la caridad -como ya afirmaba san Ignacio de Antioquia-«.
En esta Iglesia la comunión eclesial es esencial a todos los niveles, entre los que encontramos la Provincia eclesiástica. A ella se refirió don Celso en su homilía destacando «que la comunión eclesial es esencial a todos los niveles en la Iglesia y es particularmente conveniente a nivel de Provincia eclesiástica, es decir, entre esas Iglesias particulares más vecinas dentro de un mismo país, unidas por lazos de historia común, de cultura, incluso de pertenencia a unas mismas estructuras políticas y organizativas civiles. Y esto es lo que se cumple con nuestra Provincia eclesiástica extremeña, la más reciente en el panorama eclesial de España, pero con una tradición antiquísima, ya que nos entroncamos con la Provincia eclesiástica Lusitana, cuya sede emeritense era una de las más antiguas de España».
Por último destacó que una de las finalidades últimas de las estructuras eclesiales es la salvación eterna de los hombres, la «salus animarum«. Para conseguirla, don Celso emplazó a trabajar a los obispos de nuestras diócesis hermanas, Coria-Cáceres y Plasencia, con el objetivo de «mantener, crear y promover nuevas iniciativas comunes a favor de estas tres Iglesias particulares que caminan en la fe, la esperanza y la caridad en nuestra querida Extremadura, en comunión con las demás Iglesias particulares de España y del mundo y, sobre todo, en comunión con el Santo Padre, aquí representado por Su Excelencia Don Renzo Fratini, a quien expresamos nuestros sentimientos de comunión eclesial, estima y afecto».
Curiosidades del Palio arzobispal
Esto fue lo más relevante de este acto que hasta ahora lo realizaba el Papa en Roma el día de san Pedro y san Pablo, sin embargo el papa Francisco ha determinado que se haga en cada archidiócesis. Fue precisamente el Papa quien entregó el pasado 29 de junio a Monseñor Celso Morga el Palio que se le imponía ayer.
Se trata de una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra, que constituye una insignia exclusiva de los arzobispos y simboliza la unión especial de estos con el Santo Padre.
El palio está confeccionado con lana de oveja. Todos los años, el 21 de enero, fiesta de santa Inés, el Papa bendice los corderos de los que se extrae la lana, que, una vez confeccionada, se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de san Pedro, en el Vaticano. Los corderos son criados por los padres trapenses de la abadía de las Tres Fuentes y los palios son posteriormente confeccionados por las monjas benedictinas de santa Cecilia, en Trastévere, con la lana recién esquilada.

