El sacerdote de nuestra archidiócesis y escritor Jesús Sánchez Adalid fue el encargado de leer el manifiesto de la manifestación de agricultores la semana pasada en Don Benito, en la jornada inaugural de Agroexpo, en la Institución Ferial de Extremadura (Feval). En ella los agricultores volvían a levantar su voz en defensa de la agricultura y la ganadería. De nuevo denunciaban el abandono del campo extremeño, que conduce al vaciamiento de nuestros pueblos.
Jesús coincidía con los cientos de agricultores congregados en que el campo atraviesa uno de sus peores momentos, agravados por la sequía, los bajos precios de los productos en origen y el incremento de los costes de producción como electricidad, carburantes o fertilizantes.
Sánchez Adalid afirmaba que “llenar el depósito de gasóleo cuesta casi el doble que hace un año; los precios de los abonos se han incrementado alrededor del 50% y hasta el 100% en los nitrogenados; el hierro ha duplicado los precios, y los repuestos son escasos y muy caros”. Al mismo tiempo recordaba que en el caso de los cerealistas, “los altos precios percibidos este año en producciones como trigos, cebada, maíz o girasol se los está tragando la tierra. Los costes ascienden al 62% de la producción final agraria, más de 16 puntos por encima del anotado en 2020”. El sacerdote y escritor reafirmaba el carácter “pacífico” y “apolítico” de las protestas después de que el día 22, en la misma localidad, se produjeran incidentes en una protesta agraria. La intervención finalizaba reivindicado la importancia del campo “no como sector primario, sino como primer sector” de Extremadura.
En las distintas protestas, los agricultores vienen exigiendo medidas como el control del incremento de los costes de producción, actuaciones para el cumplimiento de la Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria para lograr unos precios justos, y la solicitud de un plan estratégico de un reparto más justo de las ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC) al Ministerio de Agricultura.


