El domingo 30 de julio, con motivo del 50 aniversario de la muerte de Antonio Barrantes, «el cura de Entrerríos» se llevó a cabo un sencillo y sentido homenaje a su persona.
Junto a la estatua que lo recuerda , en el corazón del pueblo, se hicieron unas semblanzas de su personalidad (sencillo, cercano a todos, preocupado por la cultura y la realidad del mundo rural, militante de movimientos especializados de Acción Católica, culto, entregado al pueblo, orante, centrado en la eucaristía, hermano).
Posteriormente se hizo una ofrenda floral en el cementerio, donde está sembrado para la resurrección, y se terminó celebrando la eucaristía. Juan Manuel Ucieda, que la presidió, recordó emotivamente cómo sintieron la muerte de Barrantes en el ya lejano 30 de julio de 1973, en el Hospital Provincial de Badajoz, tras haber sido párroco de Entrerríos desde 1960 a 1973. Fue su única parroquia. El pueblo no lo olvida y tiene prevista una programación de actos para conmemorar este aniversario de su muerte.


