
El arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, conoció el pasado 16 de febrero, dentro de la visita pastoral que está realizando por el arciprestazgo de Zafra, la comunidad de Salvatierra de los Barros.
Un nutrido grupo de fieles, acompañados de las autoridades civiles y militares y de una representación de las Hermandades y Asociaciones de la parroquia, que portaban los estandartes de las mismas, recibieron a D. Celso Morga, a las puertas de la ermita de la Virgen, donde hubo una pequeña celebración, con la que dio comienzo dicha Visita Pastoral.
A continuación, fue recibido en el salón de plenos del Ayuntamiento, por parte del Alcalde, D. José Antonio Vázquez, y de distintas autoridades.
Después, D. Celso Morga visitó la alfarería de Manuel Guisado y pudo ver en directo el trabajo artesanal de los alfareros, que dan renombre universal a a este pueblo con sus trabajos de artistas del barro, y visitó a Dña. Ignacia García, de 93 años, que había manifestado su deseo de recibir en su casa al Arzobispo.
La visita continuó en el Museo del Barro, donde estuvo acompañado por el alcalde del pueblo y algunos concejales.
La mañana finalizó con la administración del Bautismo al pequeño Cecilio.
Ya por la tarde, el Arzobispo mantuvo dos reuniones: primero, con personas que participan activamente en la vida de la parroquia, y, después, con el Consejo Económico.
El día concluyó con la celebración de la Santa Misa Estacional, en un templo parroquial lleno de feligreses. Al finalizar, D. Celso saludó personalmente a todos los asistentes.
Ya el domingo continuó la Visita Pastoral, reuniéndose D. Celso con los niños y sus catequistas. Por la tarde, honró a nuestros difuntos con una visita al cementerio.
Finalmente, después de reunirse con los chicos de confirmación y con algunos jóvenes, D. Celso visitó la ermita del Santísimo Cristo de las Misericordias, donde finalizaba la Visita. Allí bendijo las nuevas dependencias y descubrió una placa alusiva. Tras un breve encuentro con representantes de las asociaciones, se pasó de nuevo a la ermita, donde se celebró un sencillo acto. D. Celso subió al camarín del Cristo y, como un salvaterreño mas, besó el cordón del Señor. Con los cantos de los himnos, y los vivas de rigor, concluyó este acto final de la Visita.

