1.200 jóvenes participaron en la Jornada Diocesana de la Juventud en Azuaga

“Rema mar adentro” era el lema que presidía la Jornada Diocesana de la Juventud, la JDJ, lo que predecía que el encuentro iba a estar vertebrado por el descubrimiento de la vocación, la llamada de Dios a cada uno a ocupar un lugar y una misión en la vida.

En la oración inicial, don Celso Morga les pidió a los jóvenes dos cosas: confianza total en el Señor, pase lo que pase, y amor a la Eucaristía porque “sin la Eucaristía no podemos caminar”. En línea con el lema de la jornada le dijo que la barca de Jesús no era un barco de placer para las vacaciones, sino una barca de pescar, por lo que los invitó a anunciar a Jesús.

Tras la acogida, se ponían en marcha 10 talleres, entre los que se fueron repartiendo los jóvenes, y que fueron encargados a distintos carismas y entidades: Redentoristas de Mérida, Pastoral Juvenil de Plasencia, Delegación de Vocaciones y Seminario, colegio Santo Ángel, Equipos de Nuestra Señora, Plan Diocesano de Animación Vocacional, Hogar de Nazaret, Esclavas de Cristo Rey y Carmelitas Descalzas de Talavera, que acercaron la vocación a la vida contemplativa a los jóvenes que acudieron a participar en su taller.

Mientras que los jóvenes participaban en los talleres, Monseñor Celso Morga y Monseñor José Rodríguez Carballo, fueron recibidos por la alcaldesa de Azuaga y firmaron en el libro de honor del Ayuntamiento.

A última hora de la mañana tenía lugar la Eucaristía en la impresionante parroquia azuagueña en la que concelebraban don Celso Morga y don José Rodríguez, acompañados por varias decenas de sacerdotes.

Don José Rodríguez habló en su homilía del Adviento que prepara la venida del Señor, centro de nuestra comunidad.  “Dios se hace presente en el día a día, en el colegio, en los lugares de diversión. Ahí se hace presente el Señor y ahí debéis acogerlo. Permitirle que entre en vuestras vidas” -les dijo.

Don José les dijo a los jóvenes cristianos que viven contracorriente y les pidió que continuaran viviendo así porque si se dejan llevar por la corriente van a terminar en el mar, donde si no se sabe nadar bien, “vais a tocar fondo”.

Tras la comida, daba comienzo en el recinto ferial un festival de música acompañada de testimonios breves por parte de distintos jóvenes de la diócesis sobre vocación, estilo de vida cristina o sentido de la vida.

La jornada terminaba con la oración del envío y la entrega de la Cruz a Villafranca de los Barros, que será la localidad encargada de organizar la JDJ del año que viene.

El delegado episcopal para la Pastoral Juvenil, Antonio Jesús Marín, valoraba esta jornada muy positivamente “en cuanto que ha sido un trabajo de comunión por toda la comunidad parroquial de Azuaga con su párroco, Miguel Ángel González, a la cabeza. También ha sido muy importante la respuesta de las parroquias de la diócesis. Por último, es importante la imagen que se ha dado de Iglesia joven”.

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