Artículo D. Celso.- Tú eres el verdadero Portal

Artículo de D. Celso Morga en el nº 1.384 de la revista diocesana “Iglesia en camino” titulado “Tú eres el verdadero Portal” y que reproducimos a continuación:

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Queridos fieles:

Este domingo empezamos el tiempo de Adviento, con el que arranca el nuevo año litúrgico. El Adviento está compuesto por cuatro domingos que nos conducirán a la Navidad, uno de esos periodos fuertes que nos sacan del tiempo ordinario junto con la propia Navidad, la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua.
La Iglesia nos lo sitúa tras la solemnidad de Cristo Rey con la que finaliza el año litúrgico, con el fin de subrayar que Jesucristo, el Rey, es la meta de nuestra peregrinación terrenal.
Normalmente empezamos el año civil con muy buenos propósitos: esmerarnos en aspectos de nuestra vida que consideramos deficitarios, cuidar y mejorar determinadas parcelas vitales que tenemos descuidadas… Así también comenzamos el año litúrgico con un propósito central: preparar la venida del Señor, que llega hecho hombre, compartiéndolo todo con nosotros menos el pecado, para alcanzar nuestra propia salvación.
Estas cuatro semanas que tenemos por delante no son solamente un tiempo de espera, esperar al Señor que llega, es un tiempo de esperanza. Esta es una virtud de la que adolece nuestro mundo, frustrado por el continuo desengaño del que busca la felicidad profunda donde solo hay, cuando las hay, alegrías pasajeras.
La esperanza nos lleva a cambiar la actitud ante la vida, lo que ya es un cambio de vida en sí mismo.
La esperanza cristiana no es optimismo. A diferencia del optimismo y del pensamiento positivo, que dependen de la capacidad de cada cual de ver el lado favorable de las cosas, la esperanza “no está fundada sobre eso que nosotros podemos hacer o ser, y tampoco sobre lo que nosotros podemos creer”. Hay motivos para la esperanza porque Dios ha hecho una promesa: viene “a realizar algo nuevo, a instaurar un reino de paz; (…) a traer libertad y consolación. El mal no triunfará para siempre, hay un fin al dolor”, afirmaba el papa Francisco en la audiencia general del 14 de diciembre de 2016. Es más: “La esperanza cristiana es la espera de algo que ya se ha cumplido”, porque Cristo, en su Resurrección, ya ha vencido al mal. “Está la puerta allí, y yo espero llegar a la puerta. ¿Qué tengo que hacer? ¡Caminar hacia la puerta! (…) Esperar por tanto significa aprender a vivir en la espera”, señalaba el Santo Padre en la audiencia general del 1 de febrero de 2017.
Pero igual que nosotros esperamos la venida del Señor, Él espera también algo de nosotros. Aguarda una respuesta, su llegada no puede dejarnos indiferentes, quiere encontrar un corazón habitable, ese es el verdadero Portal de Belén que el Señor anhela. Para preparar esa respuesta, ese Portal, tenemos el Adviento.

Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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