Gracias al Fondo diocesano de Solidaridad han podido adquirir un nuevo coche
“Sibongile” es la expresión utilizada en la parte de Zimbabwe donde trabaja el misionero Serafín Suárez para decir gracias. Esa es la palabra utilizada por este misionero de nuestra diócesis para agradecer al Fondo Diocesano de Solidaridad la atención que desde aquí se les presta, el “apoyo, cariño y acompañamiento recibido en los últimos años, expresado en multitud de mensajes, oraciones, llamadas, correos y ayudas a la misión donde hace años estoy llevando a cabo la vocación misionera, surgida en medio de vosotros, como mediaciones queridas por nuestro Padre Dios”, afirma textualmente en un correo enviado por Serafín a Iglesia en camino.
Gracias a ese apoyo, en su misión han podido adquirir un nuevo coche que, como asegura el misionero de Ribera del Fresno, “nos va a seguir permitiendo llevar a cabo nuestra tarea fundamental: el anuncio del Evangelio de Jesucristo entre el pueblo ndebele, al cual he sido enviado por Dios en esta misión de Dandanda, que ya muchos de vosotros empezáis a conocer, aunque sólo sea por su nombre”.
“Además de la evangelización, este coche va a servir-también para dar vida y expresar la misericordia de Dios hacia los más empobrecidos que viven con nosotros y, que no tienen la oportunidad de acceder a la salud, pues en la zona donde estamos no hay red telefónica con la que poder comunicarnos con el hospital de referencia (situado a 150 Km) y, por tanto, este coche –en numerosas ocasiones- se convierte también en ambulancia o vehículo para salvar o devolver la vida”, afirma Serafín.

