“Cuando di el paso estaba convencida, era consciente de la gracia de Dios conmigo y doy gracias a la Iglesia”

Eva Zakarya, musulmana que recibió el bautismo en la Vigilia Pascual de este año

Eva Zakarya nació cerca de Rabat hace 36 años, aunque a los 16 se vino a España con su familia. Se casó con un extremeño y el pasado Sábado Santo recibía en Villar del Rey los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana: el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.

¿Cómo llegaste a España?
Vine con mi madre para estudiar y así lo hice durante un tiempo en Plasencia, realicé la ESO y el Bachillerato. A los 19 años conocí a mi marido y nos casamos. Tenemos tres hijos.

Nunca fuiste muy practicante de la fe en la que naciste ¿no?
No, nunca he sido demasiado creyente. A nosotros nos obligaban a aprendernos el Corán y ya está, no te salgas del guión. Ahí no se admitía debate y las personas cuando somos adultas tenemos que saber el porqué sí y el porqué no.

¿No tuviste inconveniente de que tus hijos se bautizaran?
No. Están los tres bautizados y el mayor ya se ha confirmado. Ya que mi marido era cristiano, no me importó que se formaran en la fe cristiana. Es curioso porque como tienen apellidos árabes, siempre me proponían la opción de Ética en lugar de Religión, pero yo siempre dije que aprendieran Religión. Incluso yo misma cuando llegué a España para estudiar tenía la opción de estudiar Ética y elegí Religión. Los bautizamos de pequeñitos, como cualquier niño del pueblo, hicieron la comunión y el mayor se confirmó. Los dos pequeños ya están en catequesis para confirmarse.

Tú, nada de nada
Nada, yo era de religión musulmana. Aunque desde el principio tenía mucha curiosidad, tenía el gusanillo, le preguntaba muchas cosas a mi marido de la fe cristiana. Cuando mis hijos empezaron a ir a catequesis para hacer la comunión, yo los acompañaba y le pedía a la catequista que me dejara quedarme con la excusa de saber yo para explicarles cosas a ellos, pero en el fondo era porque sentía curiosidad, empaparme yo.

¿Hubo un momento en el que sucediera algo en tu vida que te llevara a pedir el bautismo o fue un proceso vital?
Fue un proceso en el que ha tenido mucha importancia Fran, el sacerdote del pueblo, que es una persona muy amena, me ha explicado muy bien lo que significa el cristianismo, puedes hablar con él, discutir de todo, debatir cosas que no entiendes… lo que era una curiosidad, lo voy entendiendo.

¿Qué es lo que más te ha atraído de la fe cristiana?
El amor a todos, no diferenciar entre unos y otros, no discriminar a nadie. Es el amor y el testimonio de algunos creyentes, su bondad. Ha influido el testimonio de mis hijos, el mayor que tiene 19 años, me ha acompañado muchas veces a misa dejando de salir con sus amigos, mi marido ha estado a mi lado. Para ellos ha sido muy importante.

Dios es amor
Eso es. Si coges la Biblia lo esencial que Dios exige es amar a tu prójimo. Jesús no se iba con los ricos, ayudaba a los más desfavorecidos. Me admira ver a Jesús lavando los pies cuando podía pedir que se los lavaran a Él, o cuando se acercaba a los leprosos. Nunca discriminó a nadie. Nosotros, que no somos nada, no podemos discriminar a nadie. Si no lo hizo Él, que es Dios, ¿cómo lo vamos a hacer nosotros? Muchas veces medito esto, el amor puro de Dios por nosotros. Su propia muerte en la Cruz, es un acto de amor, murió por nosotros.

Suponemos que habrás recibido un tiempo de catequesis para prepararte.
Sí, he estado dos años en catequesis de adultos y ha sido muy enriquecedor, hemos intentado conocer a Jesús a fondo, desde el amor, la esperanza, el perdón, meter a Dios en nuestra vida y tenerlo siempre presente, en cualquier acción que hagamos, porque si todos tuviéramos a Dios en nuestra vida, no habría lo que hay. Ahora sigo profundizando en mi fe, sigo formándome.

Cuéntanos cómo viviste tu bautizo.
Fue muy emocionante. Todo el pueblo nos acompañó. Disfruté de cada sacramento que fui recibiendo; primero el bautismo, luego la confirmación, confirmarme en la fe de Jesús y, finalmente, la comunión. ¡Por fin puedo recibir a Jesús!

¿Cómo han vivido tus hijos y tu marido tu bautismo, confirmación y comunión?
Muy contentos, me han acompañado. De hecho, mi hijo mayor fue mi padrino. Mi madrina, Mari Carmen, también me ayudó mucho.

Tu familia de Marruecos ¿qué dice?
Allí no lo saben porque no ha surgido la oportunidad de comentarlo, no porque yo lo oculte, no he hecho nada malo, al contrario. No creo que les moleste demasiado, no somos una familiar radical. Ellos saben que mis hijos estaban bautizados, que estoy casada con un cristiano y nunca me han reprochado nada. Mi madre y mi hermano, que viven en España sí lo saben. Me respetan, aunque mi madre no fue a mi bautizo y eso es una espinita que tengo clavada, no les ha hecho mucha gracia, pero tampoco me han dejado de hablar.

Por desgracia, no ocurre así en todas las familias…
No, hay familias que antes de casarse se tiene que convertir él a la fe musulmana. Yo no elegí a mi marido para que se convierta a ninguna fe, lo elegí por amor, y si es cristiano, es cristiano. Y yo no me he convertido por mi marido, es una elección propia, porque he sentido la llamada de Dios. Si me dijeran algo, les contestaría esto.

¿Darías razón de tu fe?
Sí, nunca esconderé mi fe en Jesús, explicaré mis razones, y si no lo quieren entender no pasa nada, lo primero es lo primero.

Has entrado en la Iglesia con el Bautismo, ¿qué haces ahora en la parroquia?, ¿qué compromiso has asumido?
Además de asistir a misa y participar en la liturgia, estoy integrada en Cáritas.

¿Eres consciente de que te has convertido en un testimonio de Cristo que puede arrastrar a otra gente a Dios?
Sí, de hecho, tengo una amiga que hace mucho tiempo que no iba a misa y que me acompañó en mi bautizo. La gente me preguntaba cuándo me bautizaba y yo invitaba a todo el mundo. “¡Id a la casa de Dios!”, les decía. Aunque fuera por curiosidad, bienvenidos sean, mientras se llene la casa del Señor todo motivo es bueno.

Sabes que hay muchos cristianos que están muy alejados de Dios. ¿Qué les dirías?
Que se acerquen a Dios. Yo, sobre todo, le mandaría un mensaje a aquella gente que se avergüenza o vive su fe a escondidas. Que no tengan miedo, que se muestren como son, no es nada malo, no le hacen daño a nadie. No deben esconder su fe. Hay gente que le da vergüenza de acercarse a Dios por el qué dirán.
Muchos cristianos tal vez no tengan motivación; que se acerquen a la Santa Iglesia para encontrarla, que se acerquen a los hospitales a ver a mucha gente que por su fe están al lado de los que sufren. Que se acerquen a Dios y se amen unos a otros, y si no entienden algo, que lo pregunten, la Iglesia no está cerrada a nadie, el ejemplo está en mí. Hay muchos niños que se alejan de la Iglesia por culpa de los padres, me da mucha pena cuando los padres no bautizan a sus hijos, si Dios te ha dado la gracia de tener hijos, tienes que corresponderle de algún modo.

Te veo muy convencida
Sí, cuando di el paso estaba convencida, sabía a lo que iba, era consciente de la gracia de Dios conmigo y doy gracias a la Iglesia por haberme acogido.

Juan José Montes

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Arzobispado de Mérida-Badajoz
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