El movimiento Vida Ascendente celebró un encuentro interdiocesano en Plasencia

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El pasado 4 de Mayo, 93 Miembros del Movimiento Apostolado Seglar de jubilados y mayores (Vida Ascendente), pertenecientes a las tres diócesis extremeñas, celebraron un Encuentro en Plasencia.

Al Encuentro asistieron los tres Presidentes Diocesanos: Gumersindo Martín (Plasencia), Cecilia Falero (Mérida-Badajoz) y María Dolores Calvo (Coria-Cáceres), así como el Presidente General Álvaro Medina del Campo.

Tras el rezo, la Asamblea continuó con la intervención de los tres presidentes diocesanos, que informaron de las distintas actividades del curso, así como de la situación, problemática y proyectos de Vida Ascendente en sus diócesis.

Álvaro Medina aconsejó a los presentes “mirar lo que el Señor hace por cada uno de nosotros”, pues entiende que Él es la razón fundamental de Vida Ascendente. “Tenemos la tentación de mirar más lo que hacemos nosotros, que lo que hace Él, con la debilidad de mirar las cosas negativas, y esto nos aleja de la esencia de la vida”.

Medina, que llegó al movimiento buscando darle sentido a la nueva vida que comenzaba como jubilado, se encontró con el Maestro. Por todo esto, cree que este Movimiento, en su esencia, se parece a dos evangelios: el de la Samaritana y el de los discípulos de Emaús. En ambos, después de escuchar al Maestro, sintieron paz en sus corazones y fueron a sus ciudades a contar lo sucedido a sus amigos. “Esto es lo que nos ocurre, venimos a Vida Ascendente, traídos por nuestras necesidades personales y nos encontramos con el Maestro, que nos explica la vida, a la luz de las Escrituras, sentimos paz en el corazón, y salimos con el deseo de contar a nuestros amigos y a quien nos quiera escuchar, lo que en los encuentros nos pasa. Esto es Vida Ascendente, la vivencia de la compañía de Jesús en nuestras vidas, a través de su Palabra, viva y vivida. Es una caricia de Dios”. A continuación, se celebró la Eucaristía, presidida por el Administrador Diocesano de Plasencia, don Francisco Rico Bayo y concelebrada con los Consiliarios asistentes. La jornada terminó con la comida de hermandad.