El pasado día 7 de Julio, un grupo de 30 personas del grupo de Parroquias Entorno a la vía de Badajoz, puso rumbo a Orense, para iniciar el Camino Sanabrés, de la vía de la Plata, hasta Santiago de Compostela.
Esta iniciativa surge por primera vez este año, fruto del trabajo que estas tres parroquias están realizando de forma conjunta. El camino cierra un curso lleno de actividades que ha permitido diseñar y definir las líneas de trabajo que estas tres parroquias están preparando para el próximo curso.
Al frente de esta iniciativa han estado Manuel Matos y Santiago Ruiz, párrocos de este grupo de trabajo, que desde su experiencia en la organización de las actividades, han facilitado el camino a aquellas personas que por primera vez participaban.
Durante el camino, el grupo ha reflexionado sobre el equipaje con el que cargamos en nuestra vida cotidiana; un equipaje en el que en ocasiones hay muchas cosas innecesarias que lo hacen pesado y nos dificulta el caminar. “La mochila nos ha hecho pensar en las pocas cosas que necesitamos para hacer el camino, entre ellas los compañeros, aquellas personas que a diario nos acompañan: en nuestras luces y en nuestras sombras”, afirman.
Los participantes destacaban que la variedad de edades y recorrido de las personas que han participado, les ha permitido disfrutar de un camino lleno de vida, de encuentro, de celebraciones, de risas, pero también de silencios que “nos ha llevado a entrar dentro de nosotros mismos, invitándonos a buscar las señales que Dios ha ido colocando en cada uno de nosotros para mostrarnos el camino”. Todos eran conscientes de que a menudo necesitamos pistas, referencias, guías, especialmente en las encrucijadas de la vida, en los momentos de incertidumbre y desconcierto, por lo que “hemos puesto nombres a aquellos que son flechas amarillas en nuestro camino”, concluyen.
Tras la llegada a Santiago de Compostela el grupo pudo participar en la Misa del Peregrino, en la que se pudo leer una ofrenda al Santo. La misa fue concelebrada por más de 20 sacerdotes, procedentes de distintas partes del mundo, y al finalizar la misma el Vicario General de Santiago de Compostela se acercó personalmente para felicitarlos por la ofrenda y para animarlos a seguir caminando y trabajando desde sus parroquias.

