La Delegación de Ecumenismo acerca la figura de Lutero y su Reforma

Se responde así a la invitación del Papa a profundizar en la tradición luterana con motivo del V centenario de la Reforma

El martes 20 de febrero la Delegación episcopal para el Ecumenismo celebró una ponencia sobre Lutero y su Reforma, de la que el año pasado se cumplieron 500 años, respondiendo a la invitación que hizo el papa Francisco para profundizar en la tradición luterana con motivo de dicho aniversario.

Mariano Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española en Extremadura, fue el encargado de impartir dicha ponencia. En ella, el pastor, tras contextualizar la realidad del protestantismo en España, analizó las raíces de la reforma luterana, tanto históricas, como políticas y religiosas, presentando la figura de Lutero como un reformador entre reformadores, buscador de Dios y de su misericordia, encontrando respuestas a sus preguntas fundamentales en la sagrada Escritura. Desde ahí aportó la necesidad de una verdadera reforma frente a las corrupciones, a la vez que puso la Palabra de Dios en manos del pueblo.

Mariano Arellano resaltó que los primeros traductores de la Biblia al castellano fueron extremeños: Cipriano de Valera, de Fregenal de la Sierra, y Casiodoro de Reina, de Montemolín. Personalidades sin rescatar en su verdadero valor cultural y religioso a nivel universal, ni siquiera  con el reconocimiento de una calle en sus localidades de origen. Además, afirmó que la situación actual es radicalmente distinta, que hoy no se escribirían las tesis de entonces, y que hasta nos podríamos plantear que hoy no hubiera habido ruptura. «Razón de más para caminar en la unidad», apunta Arellano.

El pastor evangelista concluyó su intervención sosteniendo que no es que sea más lo que los une que lo que nos separa, es que realmente no nos separa nada que sea lo fundamental, porque incluso compartimos la debilidad del pecado que nos ha separado.