
Los días 18 y 19 de enero don Celso Morga realizaba su visita pastoral a Oliva de la Frontera, en cuya parroquia era recibido el sábado, a las 11 de la mañana, por los grupos de catequesis, catequistas y padres. De allí se trasladó a la sede de Cáritas, donde conoció la labor que realiza en la localidad.
Novedosa, en lo que es la agenda de estas visitas, fue la reunión con más de treinta asociaciones locales en el salón parroquial, que le expusieron el trabajo que llevan a cabo en el pueblo.
La visita tuvo continuidad en el Ayuntamiento, con el encuentro que mantuvo con el alcalde. Desde allí el Arzobispo se dirigió a la ermita de San Pedro para conocer a las personas que se encargan de la limpieza de los templos.
La comida fue en la casa del párroco, Manuel Calvino, y en ella participaron los sacerdotes del arciprestazgo.
Las actividades de la tarde se iniciaban con la visita a los enfermos, ocho en total, a los que don Celso les llevó la comunión y un pequeño obsequio: un rosario.
A las 17,30 era el turno para la asamblea parroquial, en la que tomaban parte todos los grupos que trabajan en la parroquia.
La jornada terminaba con la eucaristía en la que fueron confirmados 48 personas, de ellas 36 jóvenes y 12 adultos.
El acto central del domingo era la Misa Estacional a las 12 en la parroquia. Antes, a las 11, don Celso visitó los pisos tutelados. En la Eucaristía el arzobispo animó a todos los fieles en su camino de fe y a ser testigos en medio del mundo. Finalizada la Misa, los fieles que quisieron pudieron compartir la comida con don Celso en el salón parroquial y dialogar de lo que desearon.
Dos actos restaban en el programa antes de finalizar la visita: la oración en el cementerio por los difuntos y el rezo de vísperas en el convento de las Hermanas de la Cruz. Ambos actos contaron con mucha participación de fieles.

