La Catedral Metropolitana acogía el sábado 20 de marzo el pregón de Semana Santa de Badajoz. Por primera vez se hacía en la nave central, con música de órgano y aforo restringido a 125 personas debido a la pandemia.
El encargado de impartirlo fue Juan José Montes González, delegado episcopal para los Medios de Comunicación Social. El pregón tuvo dos partes claramente diferenciadas. En la primera se refirió a las cofradías como ámbitos de vivencia de la fe y de evangelización. En ella hizo referencia, entre otras cosas, a la necesidad de la formación de los cofrades. Posteriormente hizo un recorrido por los distintos desfiles procesionales, donde fue abordando asuntos como las enseñanzas de la Virgen, el derecho a la vida, la indiferencia religiosa, la verdad, el perdón, la falta de conciencia de pecado, las cruces de la vida y la resurrección. La segunda parte fue un reconocimiento a las personas que han permanecido al pie del cañón en trabajos esenciales durante el confinamiento. Así pasaron por el escenario Tomás Pérez, médico de atención primaria; Antonio Cerro, capellán en el Hospital Universitario de Badajoz; y Pedro Guiberteau, policía municipal.
Tomás Pérez Torralba recordó los primeros días de la pandemia, homenajeó a los sanitarios que han fallecido y afirmó que «Jesús es nuestro modelo de cercanía a los enfermos». Recordó que se han sentido triste por todo lo vivido y ahora la vacunación les trae esperanza. Pérez Torralba afirmó que se han sentido acompañados por la Iglesia con la oración y comparó la pandemia con «una larga cuaresma» y a «la Iglesia como un hospital de campaña que recibe a heridos buscando a Dios».
Después tomó la palabra el capellán Antonio Cerro quien afirmó que se han sentido cubiertos por el manto de Dios. Recordó que lo más duro fue la soledad y el miedo de los enfermos. Cerro contó cómo en los días más duros de la pandemia se encontró con muchos cirineos vestidos con EPI, doblando turnos y con un gesto esperanzador; a Verónicas, dando de beber y comer a los enfermos; y a José de Arimatea, envolviendo a padres, hijos y hermanos que murieron solos en la cama de un hospital. Recordó que este año ha visto a Jesús con otros nombres y rostros.
Por último, Pedro Guiberteau recordó cómo vivieron las nuevas leyes con el Estado de Alarma. Recordó que los cuerpos policiales están muy unidos a las cofradías y que ambos trabajan por la paz. Finalizó dando gracias a los ciudadanos por su alto grado de implicación y recordando a los fallecidos por esta pandemia.
La presentación del acto corrió a cargo de José Antonio Expósito y la del pregonero de Rosana Bermejo, su mujer, también periodista. El organista fue José Félix García Zapata, que interpretó Música de Albioni, Marcello Bach y Caridad del Guadalquivir, de Paco Lola.
Entre los asistentes se encontraban el Arzobispo de Mérida-Badajoz, el Alcalde, una amplia representación de autoridades militares y todos los hermanos mayores de las cofradías de la ciudad.
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