Dentro de los trabajos de restauración y mejora del templo parroquial de Cabeza del Buey, uno muy necesario era el cambio del suelo, acometido durante el último mes y medio con la colocación de un granito pulido. Según el párroco, Manuel Enrique Herranz Carroza “existían unas antiguas losas de granito con un tremendo desnivel y con juntas desiguales, que las hacían incluso peligrosas”.
Las obras han sido financiadas por la propia parroquia.


