El pasado domingo se celebró una eucaristía en la Catedral presidida por el arzobispo, Mons. Celso Morga, para conmemorar el centenario de la llegada a Badajoz de las Josefinas.
En su homilía D. Celso daba gracias a Dios por “la presencia de las Siervas de San José y de su prestigioso colegio en nuestra ciudad de Badajoz durante estos últimos cien años. ¡Cuánto bien habéis hecho durante estos largos años!” Además, pidió a la Fundación de Escuelas Católicas seguir con el carisma de esta congregación.
Al final de la eucaristía intervino sor María Álvarez, provincial en España de Las Siervas de San José. En sus palabras expresaba su agradecimiento a Dios, “que ha inspirado a nuestros fundadores un proyecto novedoso en la sociedad y en la Iglesia del siglo XIX” y acompañó y acompaña a las hermanas en “este proyecto”. También tuvo palabras de agradecimiento, entre otros, para D. Celso Morga, al deán de la Catedral, sacerdotes concelebrantes y autoridades presentes, como el Presidente de la Junta, el Alcalde de Badajoz y concejales del Ayuntamiento pacense, además de a todas las personas que se sumaron al acto.
La Hermana Provincial destacó que celebrar estos cien años “es una invitación a recordar el pasado, pero no con nostalgia sino con agradecimiento, a reconocer la historia tejida por tantas manos” y a mirar al futuro con esperanza.
Presencia en Badajoz
La primera comunidad de las Josefinas en Badajoz se estableció en la calle Menacho hasta que, a mediados del siglo XX, el Colegio se quedó pequeño y se trasladaron a la calle Santa Marina esquina con Colón, con un breve paréntesis en Menéndez Valdés. Hace tres años desapareció esta comunidad y la Fundación Escuelas Católicas se hizo cargo del colegio, que actualmente cuenta con 1.200 alumnos.
Entonces unas religiosas se marcharon a casas para monjas mayores de la Congregación y otras a la comunidad de Mérida. En Badajoz reside otra comunidad de Josefinas, en el Cerro de Reyes, que se dedica a colaborar con el Centro de Promoción de la Mujer de dicho barrio, en la parroquia y en el colegio, donde ayudan a la ONG “Taller Solidario”, perteneciente a las Siervas de San José.
Estas religiosas también tuvieron escuela de magisterio, Magisterio de la Iglesia como se conocía. Al terminar la carrera, las personas que obtenían el título realizaban un examen de Estado, una especie de examen de convalidación.
Durante su etapa en Badajoz llegaron a contar con un internado que terminó cerrándose cuando empezaron a construirse centros de secundaria en la provincia. Las habitaciones se convirtieron en aulas.



