

Muchos recordarán la foto del papa Francisco hablando con dos jóvenes, David e Irene, del grupo Scouts Inmaculada Concepción de Puebla de la Calzada. Fue en el transcurso de una peregrinación a Roma realizada entre finales del año pasado y principios de este.
Ahora esos jóvenes acaban de realizar el Camino de Santiago, 260 kilómetros en total, donde destacan que la clave ha sido compartir. “Los cristianos -dicen- nos debemos al mundo y por ello no podemos permanecer quietos en nuestras casas, debemos caminar, caminar en la vida y compartir con el mundo lo que somos”.
En el último año, este grupo ha caminado, viajado y volado mucho para poder compartir el camino de la vida todos juntos, aunque a veces las cosas no salieran aparentemente bien. Recuerdan que cuando todo estaba planeado para volar este verano al centro de Europa estalló la guerra en Ucrania y obligó cambiar todo lo planeado, pero también dentro de estas circunstancias nació la solidaridad y las ganas de compartir de la humanidad y este grupo no fue ajeno a eso. Rápidamente inició una porra deportiva solidaria para poder enviar dinero a Cáritas Ucrania con un excelente resultado. Así nos lo han contado en la carta que a continuación reproducimos íntegramente.
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Compartir el camino, compartir la vida, caminar juntos como personas, hablar, relacionarse y definitiva vivir. Vivir y relacionarnos con el mundo que nos rodea, con las personas que viven en él y de esta manera llevar el cristianismo a todas partes y a todo el mundo.
Los cristianos nos debemos al mundo y por ello no podemos permanecer quietos en nuestras casas, debemos caminar, caminar en la vida y compartir con el mundo lo que somos.
Quizás no haya palabra más bella que compartir, porque compartir abarca todo tu ser, toda tu vida, toda tu alma,.. Compartes tus sentimientos, tus risas, tus frustraciones, tus inquietudes, tus miedos, tu valor, tu voluntad, tu amistad, tus buenos momentos, los malos… Y también compartes tus brazos en forma de abrazo sincero con la persona que más lo necesita pues alcanzas a comprender como se siente y porque cuando compartes tanto con la gente que te rodea los conocidos se vuelven amigos y los amigos con el tiempo se terminan convirtiendo en familia.
Este grupo, el grupo Scout Inmaculada Concepción de Puebla de la Calzada ha caminado mucho y ha compartido también mucho con todos sus niños y no tan niños porque hay algunos que ya son jóvenes adolescentes o incluso universitarios que recién acaban de empezar una nueva andadura, en definitiva, han compartido tanto que se han convertido en familia.
En el último año, este grupo ha caminado, viajado y volado mucho para poder precisamente compartir el camino de la vida todos juntos. Un año de peregrinaciones que comenzó el verano pasado, en 2021, cuando muchos de ellos aceptaron el reto de afrontar su primer camino de Santiago, cuando la mayoría tenía unos 14 o 15 años y se enfrentaban por primera vez a lo que supone una peregrinación de unos 130 km. Y no solo tuvieron que afrontar los quilómetros, las cuestas, el cansancio o la mochila, tuvieron que saber aceptar que no siempre controlamos todo lo que nos rodea y es que dentro de esta emoción y alegría que rodea un camino de Santiago también hubo una pequeña decepción dentro del grupo, ya que una parte de él no pudo hacerlo por haber sido contacto estrecho con un positivo por Covid que también era parte del grupo. Pero esta circunstancia no puede parar a un Scout, ni tampoco a ninguna persona, las personas crecen ante las adversidades y el Scout es animoso ante peligros y dificultades. Os aseguro que el grupo creció mucho ante esta situación que no podían controlar y supieron valorar cada instante del camino que compartieron juntos.
La siguiente parada de este año de peregrinaciones no pudo ser otra que la ciudad eterna, Roma, y con ella también la visita al Vaticano y la audiencia con el Papa Francisco.
Esta vez, los quilómetros no fueron andando pero igualmente el camino y sus experiencias siguieron uniendo a un grupo que quedó maravillado ante la inmensidad y majestuosidad que se respira en la ciudad eterna donde sus construcciones que transportan a otro tiempos te recuerdan cuan pequeño eres. Pero Roma y el Vaticano no son solo edificios bonitos e históricos, es historia viva de nuestra fe, nuestras creencias y también es parte de nuestra cultura.
Es imposible expresar con palabras lo que significó y sitió el grupo cuando subió de rodillas la Escalera Santa por la que subió Jesucristo para ser juzgado por Poncio Pilato. O lo que pensaron cuando entraron por primera vez en la Basílica de San Pedro. Pero sin duda, el momento que nunca olvidaran dos de los integrantes de este grupo fue cuando pudieron conocer y hablar personalmente con el Papa Francisco en nombre de todo el grupo.
Al final uno nunca sabe que le depara la vida y por el camino que Dios tiene pensado llevarle.
Hay que dejarse llevar y aceptar el camino que Dios te haya deparado y en este camino de peregrinación de este grupo cuando todo estaba planeado para volar este verano de 2022 al centro de Europa estalló la guerra en Ucrania y obligó cambiar todo lo planeado.
Una vez más la avaricia, el poder y las ganas de control hizo mella en el ser humano y propició una guerra que hacía olvidar todo lo que un día compartieron esos dos pueblos
Pero también, dentro de estas circunstancias nace la solidaridad y las ganas de compartir de la humanidad y este grupo no fue ajeno a eso. Rápidamente se puso manos a la obra e inició una porra deportiva solidaria para poder enviar dinero a Cáritas Ucrania con un excelente resultado.
Es de todo este contexto que nace la necesidad de volver a realizar el Camino de Santiago en este año Santo Xacobeo. Es aquí donde nuestro grupo vuelve a sentir la necesidad de compartir el camino y la vida con las personas que conforman el grupo.
Un año más tarde con un grupo que aunaba a jóvenes y adultos; y al que se habían unido muchos nuevos integrantes además de los que el año anterior por las circunstancias del Covid no pudieron hacerlo, afrontaban ahora una aventura de 260 km por el Camino del Norte que comenzaba en Luarca (Asturias) y acababa en la Catedral de Santiago de Compostela delante del Santo.
260 km en los que podía pasar de todo y donde precisamente el mayor miedo del grupo era ese, ¿qué puede suceder en un camino de tanto tiempo?



Los primeros días el calor se notó y mucho, los quilómetros se hacían infinitos y parecía que no se avanzaba nada, la Catedral se antojaba aún muy lejana pero el grupo ya soñaba con ella. Los días se iban sucediendo y los quilómetros cada día parecían pasar más rápido, días de sol, días de niebla, días de lluvia, el tiempo llegó un momento en el que nos daba igual siempre y cuando pudiéramos seguir juntos como grupo y así fue. Quilómetro a quilómetro, metro a metro, paso a paso, los miedos y la incertidumbre del “y si no soy capaz” fueron desapareciendo poco a poco aunque nunca se desvanecen del todo, pero es precisamente ahí donde el grupo crece cuando ves que uno va mal y te vas con él o ella; a su lado para hablar y compartir y con ello hacerle olvidar cualquier pensamiento negativo que lo aleje del objetivo de esa ilusión inmensa que te invade al pisar la plaza del Obradoiro cuando finalizas el camino porque os aseguro que esa alegría no se puede describir con palabras. Igual que tampoco se puede describir con palabras todas las experiencias vividas durante el camino y las gentes que conoces en sus pueblos, plazas, campos, tierras y montañas. Es en ese momento cuando compartes con las personas que formamos este mundo cuando nace la solidaridad y las ganas de ayudar al prójimo. Es cuando crecen las personas.
El objetivo del grupo Scout Inmaculada Concepción era que todos los que iniciaron el viaje, el camino, lo acabasen y a pesar de las diferentes circunstancias que el camino pudiera deparar todos los que lo iniciaron consiguieron acabarlo 45 personas que empezaron su año de peregrinaciones como amigos y acabaron este año convertidos en familia.
Además, como cada año que este grupo realiza el camino de Santiago, uno de sus integrantes realiza la Invocación al Apóstol en nombre de todo el grupo.
Este año el encargo de esta labor ha sido el Scouter Miguel Ángel Vicho que focalizó su ofrenda a la importancia que tiene el voluntariado en el mundo actual y lo que supone trabajar con jóvenes.
Os dejamos la invocación a continuación:
“Apóstol Santiago. Un año más los peregrinos del Grupo Scout Inmaculada Concepción de Puebla de la Calzada, Badajoz, Extremadura, estamos aquí junto a ti, después de peregrinar a pie en este Año Santo Compostelano algo más de 250 km, por el camino del Norte.
Yo nunca leo en misa, pero hoy rompo la norma porque me lo pidió un amigo y cuando un amigo te pide algo no se ponen excusas, se hace todo lo posible para cumplir con él, porque seguramente él lo haga en otra ocasión por ti.
Todos tenemos un gran amigo al que le pedimos constantemente que nos vayan bien las cosas, Dios. Por eso, es justo que no pongamos excusas cuando Dios nos pida un pequeño esfuerzo de nuestra parte. Porque nunca nos va a pedir más de lo que podamos hacer.
En mi caso particular creo que Dios me pide estar con estos jóvenes del grupo Scout, aconsejarles, apoyarles y educarles en valores. Y creedme si os digo que no es fácil, hay que sacrificar cosas evidentemente, pero te recompensa gratamente.
Esto es el voluntariado, cosa que todos podemos hacer en nuestra vida diaria, con jóvenes, necesitados, mayores, enfermos, etc. Hemos pasado una pandemia en la cual muchos se han salvado gracias al voluntariado, desde llevar comida o medicamentos a los que no podían salir, hasta estar un rato acompañando a la gente que estaba sola. ¿Cómo puede ser que estemos solos con «dos mil amigos”? Las tecnologías nos han traído muchas cosas buenas, pero nos exigen la responsabilidad de no hacer cada vez un mundo más frio y menos empático con los demás.
Quizás sea eso lo que nos está pidiendo Dios como voluntariado, el que no perdamos la humanidad convirtiéndonos nosotros mismos en las máquinas que creamos, no sé, mirad en vuestro corazón y Dios os lo dirá.
Apóstol Santiago, hoy te invocamos por todos los que hacen del voluntariado su opción para mejorar el mundo pues como dijo Baden Powell, creador de los Scouts. Dejad siempre un mundo mejor del que os encontrasteis, que Dios os ayude a hacerlo así. Amén.”
