El padre Antonio Rodríguez Lucena, uno de los heridos, estuvo en Badajoz y en Mérida

Ante el atentado que tenía lugar en la tarde de ayer en la parroquia Nuestra Señora de La Palma y en la capilla de San Isidro de Algeciras, en el que una persona ha resultado muerta y varias heridas, desde el Arzobispado de Mérida-Badajoz queremos trasladar nuestro dolor y nuestra oración a la familia de Diego Valencia, el sacristán asesinado, y a los heridos y sus familiares, así como a la diócesis de Cádiz.
Al mismo tiempo expresamos nuestra condena por el uso de la violencia en cualquier circunstancia y lamentamos con dolor que esa violencia se ejerza en un lugar sagrado o en nombre de Dios, lo cual supone una profanación.
Se da la circunstancia de que el padre Antonio Rodríguez Lucena, uno de los heridos, desempeñó su labor pastoral en nuestra archidiócesis. Entre los años 1983 y 1986 ejerció como vicario parroquial en la parroquia de María Auxiliadora de Badajoz y fue profesor en el colegio salesiano de la ciudad. También estuvo destinado en la comunidad salesiana de Mérida, desde donde atendía la pastoral ministerial del colegio salesiano de Puebla de la Calzada.

