
Este domingo se clausuraban los actos organizados para conmemorar el 50 aniversario de la canonización de San Juan Macías. Fue con una eucaristía en la Catedral presidida por el Arzobispo, don José Rodríguez Carballo.

En su homilía don José esbozó la vida del santo ribereño, del que dijo que “nació en una familia pobre, pero profundamente religiosa. Fue en la familia donde aprendió el arte de la contemplación y de la oración, así como su profunda devoción a la Virgen. La familia fue para Juan una verdadera escuela de vida cristiana y humana”. (HOMILÍA COMPLETA)

Antes de la bendición final, el Arzobispo le pedía a las autoridades de Ribera del Fresno presentes en la Eucaristía y a los habitantes de la localidad, que sigan favoreciendo que en el pueblo natal de san Juan Macías, se siga manteniendo la memoria “de este hombre sencillo”. El mismo encargo le fue hecho al instituto secular Hogar de Nazaret: “No olvidéis de custodiar la memoria de quien por voluntad de don Luis Zambrano sigue siendo patrono de vuestras obras sociales y que Él os alcance del Señor cuanto pedís con fe”, les dijo.

La eucaristía finalizaba con la veneración de las reliquias del santo, el brazo izquierdo, custodiado por el Hogar de Nazaret, que lo tiene por protector, y el canto del himno de san Juan Macías por el Coro “Francisco Barroso” de la Catedral, que fue entonado también por los fieles llegados de Ribera del Fresno, tres autobuses, además de los que lo hicieron por medios propios.

Quién fue san Juan Macías
Según destaca la página web de los dominicos, orden a la que perteneció este santo extremeño, San Juan Macías nació en Ribera del Fresno (Badajoz) el año 1585. Huérfano a los cuatro años, desde muy niño se dedicó al oficio de pastor. Su vida estuvo marcada por una primera educación familiar con especial devoción a la Virgen María, particularmente mediante el rezo del Rosario.
Las largas horas cuidando ovejas le permiten adquirir hábitos contemplativos. Piensa mucho en el texto del Apocalipsis: «vi un cielo nuevo y una tierra nueva» y lo identifica con las Américas, hacía poco descubiertas. Emigra a América del Sur. En una nave mercante llega a Cartagena de Indias (Colombia) y más tarde a Lima. Allí pide el hábito de hermano cooperador, en el convento de Santa María Magdalena, en 1622, cuando contaba treinta y siete años.
Rasgos personales
Su vida se distingue por una gran pobreza, humildad y caridad, es una persona sencilla y siempre abierta al cambio de vida. Aprende de los acontecimientos y de la lectura de la Palabra de Dios. Su oración es muy profunda: en ella la Virgen María y San Juan Evangelista le ayudan a encontrarse permanentemente con Cristo. Es un hermano muy respetuoso de los consensos comunitarios e incansable trabajador.
Su influencia en Lima
Fue portero del convento durante veinticinco años. Desde ese puesto ejercita una increíble obra de beneficencia material y espiritual con limosnas y con el rosario ofrecido por los pecados propios por los demás y en sufragio por las almas del purgatorio.
Tuvo también mucho influjo en la ciudad con sus consejos. Aquella portería de la Magdalena se convierte en lugar de comunión y participación de pobres y enfermos. Allí Juan Macías ora con ellos, les imparte catequesis y les ayuda en sus necesidades.
Su acción va más allá del recito conventual. Es capaz de amaestrar un borriquillo que con el que pide limosna. Más de una vez, sin guía alguna, se dirige a las casas de los necesitados llevándoles alimento. Contemporáneo de San Martín de Porres y Rosa de Lima, es también evangelio viviente del Señor Jesús. También como San Martín, sufre con valentía injurias y calumnias por su caridad heroica con los necesitados.
Muerte y canonización
San Juan Macías murió en Lima el 15 de septiembre de 1645. Su cuerpo se venera en la basílica del Rosario. Fue beatificado por Gregorio XVI en 1813 y canonizado por Pablo VI el 28 de septiembre de 1975, tras obrar el conocido “Milagro del arroz” ocurrido en Olivenza tras ser invocado por Leandra Rebollo, del Hogar de Nazaret, al no tener alimentos para llevar a los necesitados de la localidad.
Fotos: Paredes




