El tiempo lluvioso y desapacible no impidió que más de 1.400 jóvenes se congregaran para celebrar la Jornada Diocesana de la Juventud (JDJ) este sábado en Villafranca de los Barros.
Desde primera hora de la mañana los jóvenes fueron llegando a EFEVI (Espacio de Ferias y Eventos de Villafranca de los Barros) y sumándose a una larga cola que los llevaba a una mesa atendida por voluntarios, que repartían desayunos a base de zumos y bollería.
Pasadas las 10:30 h. los altavoces instalados en el recinto ferial invitaban a bailar a los jóvenes congregados cuyo número iba creciendo hasta que, minutos antes de las 11 llegaba el arzobispo, monseñor José Rodríguez Carballo, para inaugurar lo que sería una gran fiesta juvenil de fe.
El alcalde, Francisco Jiménez Araya, daba la bienvenida a los participantes y el Arzobispo le agradecía la colaboración del Ayuntamiento en el evento y a los organizadores el trabajo que llevan desarrollando para que todo saliera bien. Posteriormente dirigía la oración inicial.
La lluvia arreciaba para dificultar el reparto de los chicos por los diferentes talleres, 12 en total, repartidos por distintos lugares de la localidad y que iban desde uno sobre discernimiento vocacional hasta el dirigido por la Pastoral Penitenciaria, pasando por otro sobre misiones o el que profundizaba en cooperación internacional.

Firma en el libro de honor
Mientras tanto, el Arzobispo visitaba el Ayuntamiento y firmaba en el libro de honor. Arzobispo y Alcalde hablaron durante más de media hora de temas que le preocupan a ambos en relación a los jóvenes. Monseñor Rodríguez Carballo destacaba la importancia de la colaboración de la Iglesia, y de la sociedad civil en general, con las instituciones públicas y mostraba su preocupación por dos temas: el consumo de drogas y el suicidio juvenil. El Alcalde confesaba que están presupuestando una partida en esa línea, para evitar ese tipo de situaciones.
El momento central de la Jornada era la Eucaristía, presidida por el Arzobispo y concelebrada por una veintena de sacerdotes, en la parroquia de Nuestra Señora del Valle, mientras que varios sacerdotes más impartían el sacramento de la confesión a todos los que se acercaban a recibirlo en las capillas laterales del templo.
Un programa de vida para enmarcar
En la homilía el Arzobispo lanzaba a los jóvenes varias preguntas e ideas. Estas eran algunas:
¿Dónde intentamos saciar esa sed que llevamos dentro? Es una pregunta que no podéis ignorar.
Preguntaros a quién queréis servir, al amo o al siervo.
Detente, haz silencio, aunque te asuste el silencio.
Queridos jóvenes, no estáis aquí por casualidad, es el Señor quien os ha traído aquí, sirviéndose de algunas mediaciones. Él es quien te busca y, si te dejas encontrar por Él, tu vida cambiará radicalmente como cambia la vida de todos los que se encuentran con Jesús. En esas vidas hay siempre un antes y un después.
Cuando Jesús entra en la vida de un joven no quita nada, lo da todo porque da el verdadero sentido de la vida.
Ábrele de par en par las puertas de tu corazón a Cristo, déjate sorprender por Él, que hoy te dice: tú que me buscas, baja, que hoy quiero hospedarme en tu corazón, en tu vida, en tu casa.
Una vez que te encuentres con Él, síguelo allí donde Él te llama.
No seáis consumidores de la cultura que os ofrecemos los adultos, sed creadores de cultura.
Sed tejedores de unidad allí donde prevalece la polarización y la enemistad.
Sed luz y sal allí donde hay tinieblas y se apaga la llama de la fe y el gusto por la vida.
Sed motores de reconciliación, no miréis para otro lado.
No os desaniméis ante los desafíos que os presenta la sociedad y la misma Iglesia. (Homilía completa)

Un festival para cerrar
Tras dar cuenta de sus bocadillos, los jóvenes regresaron a EFEVI, donde tenían preparada una fiesta con DJ.
La JDJ finalizaba con la entrega de la Cruz y el icono de Santa Eulalia al grupo de jóvenes de Los Santos de Maimona, localidad que se encargará de organizar la JDJ 2026.
Nos dicen
Juan Bosco es seminarista. Estudia 2º de Bachillerato. Afirma que durante todo el año trabaja con otros jóvenes del colegio diocesano San Atón.
Sara García estudia 4º de ESO en las Carmelitas Vedrunas de Villafranca. Nos cuenta que colabora en los grupos de catequesis. Sobre este tipo de encuentros masivos comenta que le parece divertido “conocer a gente nueva, eso nos ayuda”. Junto a ella está Luisa Muñoz, que estudia 1º de Bachillerato en el instituto público villafranqués. Participa en el grupo de jóvenes de su parroquia y este año su trabajo se ha dividido entre preparar el encuentro de este sábado y formarse para la confirmación, que será a finales de curso.
Juan José Montes

