La Archidiócesis de Mérida-Badajoz se une a la iniciativa «24 horas para el Señor», en vísperas del IV domingo de Cuaresma, como una ocasión para orar por la paz. De esta manera, se suma a la petición del papa León XIV, que en este mes de marzo nos pide rezar «por el desarme y la paz».
Las situaciones de guerra, especialmente la situación actual en Irán, nos impulsan a unirnos a la insistente llamada de León XIV a favor de una paz «desarmada y desarmante» basada en el respeto a la vida y dignidad humanas, la justicia y el diálogo en la búsqueda de acuerdos que aseguren el respeto a los derechos humanos, la justicia y la paz.
Esta jornada de oración anual en vísperas del IV domingo de Cuaresma quiere poner en el centro de la vida pastoral de la Iglesia el sacramento de la reconciliación y la oración comunitaria de los fieles en una variedad de formas e iniciativas.
Como sugerencias, indicamos algunas ideas a continuación:
- Hora Santa y Santo Rosario en las parroquias.
- Sacramento de la reconciliación comunitaria.
- Hacer hincapié en la liturgia dominical en la oración por la Paz: oración de los fieles y/o alguno de los textos propios que ofrece el Misal.
- Rezar al final de la Eucaristía la Oración del papa León XIV por la paz.
- Hacer algún gesto por la paz a la salida de la Eucaristía dominical principal en la puerta de la parroquia con los fieles.
- Oración personal con esta intención de manera específica e intensificar este fin de semana el ofrecimiento interior con un sentido cuaresmal comunitario.
- Dejar más tiempo abierta la iglesia; encendido de una vela en la puerta o ventana de casa, o alguna iniciativa que aúne a los fieles con tal motivo.
Oración por la paz del Papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén

