Enfermos, peregrinos y voluntarios, en total 165 personas, peregrinan durante estos días, del 1 al 6 de julio, al santuario de Lourdes, organizados por la Hospitalidad de Lourdes de Mérida-Badajoz. Se trata de la XV Peregrinación Diocesana al santuario francés, a la que este año se ha unido el Arzobispo.
Don José presidió la eucaristía de este viernes en la gruta, donde a los peregrinos de nuestra archidiócesis se unieron otros de Valencia, Zamora y Salamanca. La celebración fue concelebrada por varios sacerdotes y tres obispos, el auxiliar de valencia, el obispo de Salamanca y otro obispo brasileño. (HOMILÍA COMPLETA)
En su homilía don José afirmaba que “el mayor milagro que puede suceder en Lourdes es que un corazón recobre la paz, que una persona vuelva a confiar, que alguien descubra que Dios no le ha abandonado. Lourdes nos enseña que creer no significa tener todas las respuestas, sino aprender a confiar cuando no las hay. Lourdes nos enseña que la fe no elimina el dolor, pero sí le da un sentido que transforma la vida”.
Posteriormente el grupo se dirigió a las piscinas, un rito al que se unía don José, sumergiéndose al igual que otros enfermos.
A lo largo de la mañana el Arzobispo mantuvo una reunión con el cerca de medio centenar de jóvenes voluntarios de Mérida-Badajoz que viajan con la Hospitalidad y, ya por la tarde, presidía la procesión con el Santísimo y bendición a los enfermos.




