Queridos hermanos y hermanas:
¡El Señor os dé la paz!
Del 7 al 14 de octubre de este año, el Papa convoca en el Vaticano a los obispos del mundo a una cumbre sobre la familia con motivo del 10.º aniversario de la Exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco Amoris laetitia. Un encuentro sobre la pastoral familiar que tiene como título: “A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy”, que quiere ser un momento importante de escucha recíproca y discernimiento sinodal sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy influenciadas por tantos cambios y para compartir lo que se ha realizado en las Iglesias locales. Por otra parte, el evento intentará dar respuesta a la pregunta de fondo: ¿Cómo renovar con vigor la pastoral familiar y hacer que las familias participen cada vez más en la vida y en la misión de la Iglesia; cómo transmitir hoy la fe en las familias y de qué manera contribuyen las familias a construir la Iglesia?
Durante la presentación del encuentro en el Vaticano, Gabriella Gambino, subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida desde 2017, laica, madre de cinco hijos y doctora en Bioética, subrayó que “no se trata de evaluar un texto (el de Amoris laetitia), sino de profundizar en las realidades familiares y pastorales que han acogido e interpretado este documento de formas diversas, del mismo modo que es diversa la vida de la Iglesia en los distintos lugares del mundo donde está presente y arraigada en el único Evangelio”. El Encuentro no pretende lograr que la Exhortación Apostólica del Papa Francisco se aplique de manera mecánica y uniforme en todas las realidades, porque cada una presenta características muy distintas de las demás.
En dicho encuentro participan los jefes de las 15 Iglesias católicas orientales sui iuris (14 representados por sus patriarcas o máximas autoridades y una por un delegado), los presidentes de las 115 conferencias episcopales del mundo (las de Perú, Paraguay, Turquía y Etiopía han enviado un delegado al encuentro), dos representantes de obispos pertenecientes a territorios sin conferencia episcopal además de 22 invitados elegidos especialmente por el Santo Padre. Además, asistirán otras 67 personas miembros del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, de la Secretaría General del Sínodo, así como 26 expertos y 16 facilitadores.
Los participantes tendrán la ocasión de escuchar el testimonio de once matrimonios procedentes de los cinco continentes. Estas familias expondrán ante más de 150 obispos los problemas que encuentran en la transmisión de la fe en sociedades cada vez más secularizadas.
Y es que “sin las familias la Iglesia no puede revitalizar sus raíces cristianas. Es en las familias donde nacen los hijos, donde se transmiten la fe y los valores, para bien o para mal, y donde surgen las vocaciones”, explicó la subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.
Según comunicó la sala de prensa del Vaticano, el objetivo de este encuentro es “avanzar en la escucha recíproca, hacia un discernimiento sinodal sobre los pasos que debemos dar hoy para anunciar el Evangelio con las familias. También la composición de la asamblea responde a este objetivo”.
La familia es una de las mayores preocupaciones que tiene la Iglesia en estos momentos. Y es que los datos son, en cierto sentido, alarmantes. Algunos ejemplos: En Polonia, los matrimonios religiosos celebrados durante los últimos cinco años han disminuido un 45 %, y en Australia, han pasado del 88 % en 1970 al 16 % en 2024. Y, ¿en España? Según los datos de la CEE, de cada cinco matrimonios que se celebran en nuestro país, cuatro son civiles. Por otra parte, en Extremadura, según los datos que manejo, el descenso de matrimonios religiosos se aprecia con claridad: las bodas por la Iglesia han caído, aproximadamente, una cuarta parte y ahora mismo solo uno de cada cuatro matrimonios se celebra por la Iglesia. Más allá de los datos, que ciertamente son significativos, y más allá de esa tendencia de aumento de los matrimonios celebrados por la Iglesia, que parece que empieza a manifestarse, lo cierto es que estamos ante una urgencia que la Iglesia.
Los datos a los que nos hemos referido son señales que ponen de manifiesto la urgencia de acompañar mejor la decisión matrimonial y de apoyar de manera más decidida la transmisión de la fe en la familia. Esta es una urgencia que como Iglesia que peregrina en Mérida-Badajoz no podemos soslayar.
La pastoral familiar, con lo que conlleva de escucha, discernimiento y sostenimiento, ha de considerarse una prioridad en nuestra realidad. Dicha pastoral está llamada a resaltar la belleza de la familia, con sus desafíos y su realidad; el “luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar”, en palabras del papa Francisco. Particular atención se ha de prestar al acompañamiento de los novios y esposos en las distintas etapas de su camino, con particular atención en los primeros años de matrimonio, un tiempo considerado decisivo, recordando siempre el papel evangelizador de las familias y su contribución a la vida eclesial.
Es el momento de “desarrollar nuevos caminos pastorales y de fortalecer la educación de los hijos”, afirmó el papa Francisco, al tiempo que invitó a la Iglesia “a acompañar, discernir e integrar la fragilidad, superando una concepción reductiva de la norma, y a promover la espiritualidad que brota de la vida familiar”.
Mientras agradecemos a las familias que, a pesar de las dificultades y los desafíos, viven la espiritualidad del amor familiar hecha de miles de gestos reales y concretos, agradezco de corazón a todos los sacerdotes y agentes de la pastoral familiar, comenzando por la Delegación episcopal de Familia y Vida, hago mías las palabras del papa León XIV: renovar y profundizar el compromiso en favor de la familia, como destinataria y sujeto de la evangelización.
Vuestro pastor y hermano
Fr. José Rodríguez Carballo, ofm
Arzobispo de Mérida-Badajoz

