Artículo de D. Celso.- Inmaculada

Artículo de D. Celso Morga, arzobispo de Mérida-Badajoz, publicado en la página 3 de Iglesia en camino de esta semana (nº 1302), que reproducimos a continuación:

Queridos fieles:
El próximo día 8 celebraremos la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, conocida también como la Purísima Concepción. El papa Pío IX, en el año 1854, recogiendo dos mil años de tradición eclesial, proclamó como dogma de fe que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde su concepción, redimida por su Hijo Jesucristo de un modo del todo singular. De esta tradición eclesial bimilenaria es testigo incluso Martín Lutero: “Es dulce y piadoso creer que la infusión del alma de María se efectuó sin pecado original (…..) de modo que desde el primer momento que Ella comenzó a vivir fue libre de todo pecado”. La Bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854, proclamada por el papa Pío IX, afirma los siguiente: “Para honra de la Santísima Trinidad, para alegría de la Iglesia
Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles”.
Son conocidas las circunstancias históricas concretas en las que Pío IX proclamó el dogma. El historiador y catedrático francés Louis Baunard narra que Pío IX, exiliado en Gaeta, una pequeña ciudad al sur de Roma, escuchó y meditó unas palabras del cardenal italiano Luigi Lambruschini (1776-1854): “Beatísimo Padre, Usted no podrá curar el mundo sino con la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. Solo esta definición dogmática podrá restablecer el sentido de las verdades cristianas y retraer las inteligencias de las sendas del naturalismo”. El “naturalismo” o el “materialismo”, que pretende explicar todo solo con la razón y los sentidos, despreciando toda verdad sobrenatural,
puede considerarse como la razón de fondo que impulsó al Papa a la proclamación solemne del dogma.
La afirmación de la Concepción Inmaculada de María afirma la primacía de la gracia de Dios en Cristo y de su Providencia en la vida de los hombres. El Papa Pío IX realizó una consulta al episcopado de todo el mundo, que expresó su parecer positivo, y llevó finalmente al Papa a la proclamación del dogma, que colma de gozo el corazón de todos los católicos.

Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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