Cáritas diocesana atiende a casi 400 personas durante este año

30 de octubre: Día de las personas sin hogar.

Cartel de la campaña.

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebra el 30 de octubre, Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, junto al resto de la Confederación de Cáritas, lanza una nueva campaña, que este año cumple su 30º aniversario. Bajo el lema “Fuera de cobertura”, la iniciativa denuncia la falta de acceso a derechos, y en especial, la desprotección social que sufren estas personas.

En la campaña se advierte que a los efectos no superados de la pandemia se suman al agravamiento de la crisis que provoca la guerra de Ucrania y que sin duda ahondará en la vulnerabilidad y la exclusión. Por ello, un año más, Cáritas quiere hacer visible la realidad de que muchas personas y familias sufren la vulneración de sus derechos sin que exista una apuesta rotunda por parte de la sociedad y de las políticas públicas por modificar dichas situaciones, pero también desde la esperanza y la convicción de que es imprescindible seguir trabajando para que todas las personas puedan acceder a sus derechos y sean incluidas en la vida social y comunitaria.

Datos de atención en la diócesis de Mérida-Badajoz

Durante esto año 2022, desde Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz se han atendido a casi 400 personas a través de los recursos de atención a personas sin hogar, para paliar las graves consecuencias de la vulneración del derecho a una vivienda digna y adecuada.

Desde los centros residenciales de atención integral de los que dispone Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz se atendieron a 210 personas; través de “Centro Hermano”, en Badajoz, y en el centro “Padre Cristóbal”, de Mérida. A través de estos centros desarrollan un itinerario personal que cubra no solo las necesidades básicas, sino que también marcan, conjuntamente, acciones de recuperación personal que rompan su aislamiento social.

Además, desde el centro de emergencia «Bravo Murillo», que permaneció abierto todo el año, y en el que se da acogida a personas que se encuentran en una situación de máxima vulnerabilidad y exclusión social, por encontrarse en una situación de calle, se atendieron a 167 personas en lo que va de año 2022. Asimismo, por medio del centro de emergencia de Mérida, abierto durante los meses más fríos del año, se dio acogida a 69 personas.

Por otra parte, el programa de atención a personas sin hogar de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz cuenta con 7 viviendas de autogestión, repartidas en las ciudades de Badajoz y Mérida y en distintos barrios de las mismas, y en las que se acogieron a 45 personas.

Los datos oficiales del INE de 2012 y la extrapolación de los principales recuentos nocturnos llevados a cabo en las grandes ciudades de toda España apuntan a que 33.275 personas viven en la calle o en alojamientos temporales por falta de vivienda. Sin embargo, de acuerdo a los datos internos recogidos por la intervención de la red de Cáritas en todo el país, se atendieron en 2021 a 37.207 personas en esta situación.

Propuestas políticas de la Confederación de Cáritas

Además de acompañar a las personas que sufren el sinhogarismo, Cáritas lleva tiempo trabajando para que no se discrimine a las personas más vulnerables en su derecho a contar con una vivienda digna. En sus propuestas políticas para la II Estrategia Nacional Integral para personas sin hogar 2022-30, la organización insiste en la necesidad de abordar “a la mayor brevedad -por parte de la Administración, también la Estatal- la inexistencia de un parque público de vivienda social/de emergencia para personas y familias en situación de sin techo y sin vivienda en el Estado español”.

El ‘sinhogarismo’ es problema social que no solo aglutina a las personas en situación de calle. Por ello, el número de personas afectadas por esta realidad varía en función del grado de exclusión residencial que se tome en cuenta. De acuerdo a la Tipología Europea de Sin Hogar y Exclusión Residencial (ETHOS) hay cuatro categorías: en situación de calle, sin vivienda, vivienda insegura o vivienda inadecuada. Las personas que están en la calle y las que van de alojamiento en alojamiento son la cara más conocida de este fenómeno. Sin embargo, las personas que viven en chabolas, caravanas, en asentamientos o en viviendas cedidas son la parte más invisible del ‘sinhogarismo’.

Según el “VIII Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España”, presentado a inicios de año, uno de cada cinco familias en nuestro país sufre exclusión residencial, es decir, que tienen graves dificultades en relación al acceso y al mantenimiento de la vivienda. En el caso de los hogares en pobreza severa, ese porcentaje aumenta hasta el 69%.

“Apostamos para que, en un futuro próximo, las personas y familias sin hogar acompañadas por Cáritas (en situación de calle, en asentamientos urbanos y rurales, en barrios vulnerables e infraviviendas, en chabolas de plástico y palés de madera, a punto de ser desahuciadas de sus hogares, o acogidas en recursos residenciales) puedan tener acceso, disfrutar y ver garantizado su derecho humano a una vivienda adecuada”, señala María Santos, responsable del programa de Personas Sin Hogar de Cáritas Española.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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