Carta Arzobispo a los niños 2014-2015 (417 x 600)Queridos niños y niñas:

Quiero escribiros al comenzar el curso para saludaros como amigos que somos.

Me gustaría preguntaros cómo habéis pasado las vacaciones; pero no podéis responderme hablando, como a mí me gustaría. Me imagino que habréis disfrutado mucho, que habréis jugado mucho, y que habréis estado con vuestros padres más tiempo que durante el curso. Todo eso me alegra muchísimo. A vuestros padres debéis quererlos mucho. Buscan siempre lo mejor para vosotros, aunque algunas veces no os deis cuenta.

Me gustaría encontrarme con vosotros y que me contarais cosas. Al Señor le gustaba estar con los niños, y a mi también. Si sois buenos alegráis la vida de vuestros padres, de vuestros hermanos, de vuestros abuelitos, de vuestros profesores y de vuestros amigos. También a mí me dais alegría cuando pienso que deseáis aprender, que obedecéis a vuestros papás, que rezáis y que no hacéis trampas cuando jugáis. Por todo eso os doy la enhorabuena y un beso a cada uno. Y pido al Señor que, si alguna vez obráis mal, que os perdone y que os ayude a ser buenos.

Como sé que me hacéis caso cuando os pido algo, voy a pediros una cosa muy sencilla y, al mismo tiempo, muy importante.

¿Sabéis que hay muchos niños que no conocen al Señor y que no son amiguitos suyos? ¡Qué pena! ¿Verdad? El Señor, en cambio, les quiere muchísimo y está deseando ser amigo suyo. ¡Qué bueno es el Señor!

Pues lo que yo quiero pediros es que, cuando vayáis a acostaros para dormir, hagáis la señal de la cruz pidiendo al Señor que ayude a esos niños a conocerle y a quererle. ¿Qué os parece? Es fácil, ¿verdad? Yo os doy las gracias por ello, y rezaré por todos vosotros para que el Señor os ayude siempre a crecer en vuestro cuerpo y en vuestra alma.

Ahora me despido dándoos un beso y una bendición.

Hasta que nos veamos

 

 

Santiago. Arzobispo de Mérida-Badajoz