D. Celso Morga presidió la Misa Crismal en la Catedral

Los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales y se bendijeron los óleos y se consagró el Santo Crisma

En la mañana de este Martes Santo se ha celebrado en la Catedral de Badajoz la tradicional misa crismal presidida por el arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, y concelebrada por el obispo emérito de Jaén, D. Amadeo Rodríguez Magro, y un centenar de presbíteros, que han renovado sus promesas sacerdotales.

En ella, D. Celso Morga ha bendecido los óleos de los enfermos, con la que recibirán el alivio en su debilidad, y de los catecúmenos, que recibirán quienes se preparan y disponen al bautismo. También ha consagrado el Santo Crisma con el que se ungirán los recién bautizados, los confirmados, los presbíteros, obispos e iglesias y altares en su dedicación.

D. Celso Morga sopla sobre el Santo Crisma.

En su homilía, D. Celso Morga habló del ser sacerdote en estos días complejos en una Iglesia y sociedad como la actual, en la que «la opinión pública muestra una idea negativa de la Iglesia» y «es presentada como un estorbo para el progreso». Ante esta situación, el Arzobispo pidió a los sacerdotes que no se dejen «asustar, ni impresionar, ni paralizarse en la labor pastoral, ni cambiar el Evangelio para hacerlo más asumible» y les pide seguir predicando «con sencillez, alegría, sin perder la calma, sin pausa».

D. Celso recuerda que, durante este Triduo Pascual, «proclamaremos la cruz de Cristo como fuente de salvación, de felicidad y de vida» y afirma que «nuestra misión es proclamar el valor eterno de cada persona, de su valor depende su felicidad en este mundo y en el otro».

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