Muchos son los proyectos que se encuentran encima de la mesa del Arzobispo en este inicio de curso. Además del normal transcurrir de la vida de las distintas comunidades, don Celso nos habla de algunos proyectos extraordinarios
¿Cómo se presenta este curso pastoral que estamos iniciando?
Tenemos por delante un nuevo curso con muchos proyectos, con muchas ilusiones, muchas ganas de trabajar. Para mi será el tercer año en la Archidiócesis y estoy con muchas ganas de servirla y de trabajar por ella.
En la mente y en el corazón tengo como asunto prioritario la promoción de las vocaciones sacerdotales, el Seminario.
Este año ha entrado un seminarista al Seminario Mayor y cuatro al Menor; van a ser 17 en total con tres formadores. Ahí tengo puestas muchas esperanzas, quiero dedicarle tiempo al Seminario y horas de estudio y de programación.
También es mi deseo atender a los sacerdotes, estar muy cerca de ellos, de sus proyectos, de sus dificultades… ese acompañamiento que para un obispo es primordial.
¿Qué acciones marcará el Plan Pastoral?
Uno de los puntos para este curso es el anuncio de la Palabra de Dios como objetivo general, fomentar el conocimiento y la meditación de las Sagradas Escrituras, que todos nos acerquemos con nuevos bríos y deseos a la escucha y meditación de la Palabra de Dios. De este objetivo general, se derivan acciones específicas como potenciar la evangelización y abrirnos a los bautizados no practicantes.
Tenemos programado un congreso diocesano sobre la pastoral misionera hoy, buscando cómo llegar a esa multitud de personas a las cuales podemos acercar más la Palabra de Dios, para que vivan con más coherencia su bautismo.
¿Sería no tanto un congreso misionero ´ad gentes´, sino dirigido a bautizados alejados de la Iglesia?
Efectivamente, sería en esa dirección, en ese sentido, a bautizados no practicantes y, ciertamente, a los que todavía no han recibido el anuncio de Jesucristo.
Junto a este objetivo específico encontramos otros como los procesos de renovación de la iniciación cristiana, articular una pastoral familiar misionera que responda a la situación actual de las familias, también la pastoral juvenil misionera.
En otro orden de cosas, a medio plazo, podría reorganizarse la estructura de la atención pastoral en la Archidiócesis, la redistribución del clero. ¿Hay algo previsto para comenzar a estudiar este tema?
Sí, la distribución del clero es un asunto que tenemos que estudiar y para ello está prevista una asamblea a la que estarían convocados los sacerdotes.
Estaba previsto hacerlo el curso pasado, pero se hará este, antes de la próxima Navidad.
Estamos hablando de acciones extraordinarias, luego nos encontramos con la actividad normal de las comunidades
Claro, toda esa acción normal supone el servicio en las parroquias, la vida sacramental y de catequesis, la evangelización, la atención a los pobres a través de Cáritas y mediante una acción parroquial que es constante y de congregaciones religiosas.
Estos serían a grandes rasgos los objetivos para este curso, después los lograremos o no, pero confiados en el Señor, tenemos que lanzarnos al trabajo. Es muy apasionante lo que traemos entre manos, se trata del Reino de Cristo, se trata de que sea más conocida la Palabra de Dios, se trata de que muchos que no practican puedan acercarse a la Iglesia con más asiduidad y buscar en todos, en mí el primero, esa conversión que nos pide el Señor continuamente.
Juan José Montes


