Monseñor Celso Morga, Arzobispo de Mérida-Badajoz, presidía este martes en la Catedral de Badajoz, la Misa Crismal. En ella los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales, por lo que más de 150 sacerdotes concelebraban la Eucaristía junto a su Arzobispo. Entre esos sacerdotes se encontraba el Secretario General y Portavoz de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo. En la Misa Crismal también se bendicen los óleos que se utilizan en la unción de enfermos y en el bautismo y se consagra el crisma, que se utiliza en el bautismo, la confirmación, las órdenes sacerdotales y en la dedicación de las iglesias y los altares.
En su homilía, don Celso agradeció su trabajo pastoral a los sacerdotes, a la vez que expresó su deseo de que vivieran bien la comunión sacerdotal que tiene su origen en el sacramento del orden. Don Celso pidió hermandad y amistad entre todos los sacerdotes del presbiterio, evitar críticas y murmuraciones, que no se hable mal de nadie, “necesitamos ese clima para evangelizar”, dijo, ya que “si no hay unión interna, no habrá expansión externa”.
HOMILÍA DE D. CELSO MORGA
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