El arzobispo de Mérida-Badajoz, D. José Rodríguez Carballo, presidió ayer, 1 de octubre, la Eucaristía correspondiente al segundo día del Triduo extraordinario en honor a Santa Beatriz de Silva, organizado con motivo del 50 aniversario de su canonización, en la Capilla Jubilar del Monasterio de la Purísima Concepción de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas, en Villanueva de la Serena, congregación religiosa fundada por esta santa.
La celebración se enmarca en el programa conmemorativo de este aniversario y contó con la presencia de las Hermanas Concepcionistas Franciscanas y fieles de la localidad.
La Eucaristía estuvo concelebrada por D. Feliciano Leal, delegado para la Vida Consagrada Contemplativa; D. Nicomedes Silos Montero, párroco de Villanueva de la Serena, y el diácono D. Carlos Rodríguez Álvarez, de Campanario.
Una llamada al silencio y la oración
En su homilía, D. José Rodríguez Carballo destacó la actualidad del testimonio de Santa Beatriz de Silva, especialmente su vida de oración, silencio y recogimiento. El arzobispo señaló que la clausura no supone un alejamiento del mundo, sino una opción para favorecer un encuentro más profundo con Dios.
Asimismo, destacó la especial devoción de Santa Beatriz a María Inmaculada, centro de su experiencia espiritual y referencia para sus hijas espirituales. «Esta es la invitación que, como síntesis de toda su experiencia espiritual, nos dirige hoy Santa Beatriz de Silva: mirar a María Inmaculada, seguir su ejemplo, invocar su protección», afirmó. (HOMILÍA COMPLETA)
El Triduo extraordinario continuará este jueves, 2 de octubre, y concluirá el viernes 3 con la Eucaristía de Acción de Gracias por el 50. aniversario de la canonización de Santa Beatriz de Silva.




