El joven David Cruz, ordenado diácono

La celebración tuvo lugar en la capilla mayor de Seminario diocesano presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz 

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El sábado 22 de septiembre, en la capilla mayor del Seminario Metropolitano «San Atón», en Badajoz, David Cruz Yerga, un joven de 31 años y natural de Fue nte de Cantos, recibió el ministerio del diaconado de manos del arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga. David estuvo acompañado de familiares, amigos, vecinos de su pueblo y numerosos fieles que llenaban la capilla en una calurosa mañana.

En la homilía, D. Celso Morga, afirmó que con esta ordenación «el Señor concede a nuestra archidiócesis este don tan grande de un hombre decidido a servir en el ministerio diaconal y después en el ministerio presbiteral. Cómo quisiéramos que fueran muchos más los candidatos. Esta ordenación es un acicate para que no dejemos de insistir en la oración ante el Señor para que no dejemos de insistir en la oración, «Señor, envía obreros a tu mies». Estemos seguros que el Señor nos escucha, todos perseveremos en la oración y en el trabajo por las vocaciones. Es tarea de toda la comunidad cristiana y todos nos debemos sentir interpelados por esta urgencia, pero, sobre todo, los sacerdotes y seminaristas porque somos pastores, pero también somos pescadores y sembradores. No solo debemos cuidar a las ovejas del redil sino que tenemos que buscar a las que nos están, debemos echar las redes, una y otra vez, para pescar nuevos peces y sembrar en todos los terrenos a lo largo del camino, entre arrojos y también en piedra buena, esperando el fruto que solo Dios puede dar pero sin desesperarnos porque no vienen los frutos, que vendrán si somos fieles».

El Arzobispo de Mérida-Badajoz se dirigió en varias ocasiones a David: «Jesús se mete en nuestras vidas sin pedirnos permiso, como se ha metido en tu vida, David, para complicártela dichosamente. Vas a recibir el sacramento del orden en el grado de diácono, por tanto, no para el sacerdocio sino para el servicio, serás partícipe de manera peculiar, dentro de la Iglesia, de la misión y de la gracia de Cristo. El sacramento imprimirá en ti un sello espiritual que nadie puede hacer desaparecer, estará ya dentro de ti para siempre y te configurará como Cristo que se hizo diácono, servidor de todos». Además, en la homilía explicó en qué consiste el ministerio del diaconado: «Este servicio se extiende, como un estilo de vida, a todo tu existir, pero se expresa públicamente en la Iglesia mediante el servicio litúrgico: asistir al obispo y presbíteros en la celebración de los divinos Misterios, en la eucaristía y en la distribución y adoración pública de la misma; asistir a la celebración del sacramento del matrimonio y bendecirlo en el nombre de la Iglesia; proclamar el evangelio y predicarlo; presidir las exequias cristianas y entregarte a los demás servicios de la caridad cristiana. En el ejercicio de este ministerio serás instrumento inmediato de la distribución de la gracia salvadora que Cristo nos ha conseguido en el Calvario».

D. Celso Morga le aconsejó a David: «Medita frecuentemente la recomendación del apóstol san Pablo, para que vivas una vida digna de la vocación a la que has sido llamado con toda humildad y mansedumbre». «La caridad cristiana -continuó-, alma de todas la virtudes cristiana, adquiere ahora en ti la forma de la caridad pastoral de servicio en bien de todo el pueblo santo de Dios. Escucha siempre en tu corazón las palabras de Jesús proclamadas en el evangelio de hoy: ‘Tú eres mi amigo si haces lo que te mando’».

Ordenación

La celebración continúo con las promesas de David en la que manifestó su deseo de ser ordenado y su voluntad de vivir el ministerio con humildad y prometió celibato, oración y obediencia.

Tras el canto de las Letanías, momento en el cual el nuevo diácono estuvo tumbado en el suelo, el Arzobispo impuso las manos a David, por el cual se le confirió el don del Espíritu Santo para su función diaconal.

A continuación, David fue revestido por  el padre Paulino, misionero de la Preciosa Sangre y anterior párroco de Fuente de Cantos, con la estola diaconal y la dalmática. Seguidamente, D. Celso Morga le entregó el libro de los Evangelios por el que se le encarga el ministerio de la proclamación de la Palabra y la predicación de la fe de la Iglesia.

A partir de ese momento, David, ya como diácono, subió al altar para cumplir una de sus funciones, asistir  al obispo en la celebración de la Eucaristía.

Finalizó la misma con el himno a la Virgen de la Hermosa, patrona de Fuente de Cantos, interpretado por el coro de la Catedral.

Una vez concluida la celebración, David recibió las felicitaciones de los asistentes a la misma.

¿Quién es David Cruz Yerga?

El nuevo diácono nació en Fuente de Cantos el 20 de julio de 1987 y fue bautizado en la parroquia de Ntra. Sra. de la Granada. Cursó sus estudios en el colegio San Francisco Javier, regentado por los Misioneros de la Preciosa Sangre. Miembro activo en su comunidad parroquial como catequista y cofrade. Ingresó en el Seminario de Badajoz en 2012, donde actualmente cursa el último curso de Estudios Eclesiásticos.

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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