Probablemente haya sido la inauguración más concurrida de un monumento en la ciudad de Badajoz. Y de largo. Centenares de personas acudieron este lunes a las 12,00 h. a la inauguración del monumento al Padre Rafael, situado en la Plaza de San Atón de Badajoz, justo al lado del que fuera Hospital Provincial. Allí don Rafael desarrolló prácticamente todo su ministerio sacerdotal como capellán.
Los actos comenzaron a las 11,00 h. con una misa en la parroquia de San Juan Bautista presidida por el Arzobispo. El templo estaba abarrotado de fieles, algunos de pie y algunos también a las puertas. Entre esos fieles, muchos llegados de Oliva de la Frontera, localidad natal de don Rafael.

En su homilía, don José afirmaba que “el Evangelio no está de moda, pero es muy actual. Lo hacen actual las personas que lo encarnan en su vida, como hizo don Rafael. Él fue evangelio viviente”. Posteriormente señalaba que la verdadera grandeza en el Evangelio no es subir sino bajar para servir, que fue lo que hizo el venerable.
Finalizada la Eucaristía la gente se situaba alrededor del monumento, ubicado sobre los aparcamientos subterráneos de la Plaza de San Atón.
La teniente de alcalde, Ana María Casañas, recordaba a los asistentes que el proyecto tenía su origen en una iniciativa popular con la recogida de más de 3.000 firmas, lo que se tradujo en que el 25 abril de 2022 todos los grupos municipales aprobasen por unanimidad la creación del monumento.
El autor de la escultura es el artista José Manuel Gamero, olivero como don Rafael. Gamero destacó en su intervención que ha querido representarlo en postura de oración, en un pedestal bajo porque él quería pasar siempre desapercibido.
La estatua de don Rafael, de 2 metros y 20 centímetros, está realizada en bronce y la peana es piedra procedente de Fátima.
El Arzobispo recordaba que el homenajeado fue declarado venerable por el papa Francisco en 2016 y pedía “que este monumento no sea un punto final, sino un signo más del camino que recuerde a quien pase por esta plaza que la santidad no siempre habita en los grandes gestos, sino más bien en la fidelidad callada, y quizás muchas veces incomprendida”.
Finalmente el Alcalde, Ignacio Gragera, dijo que “hoy la ciudad de Badajoz paga una deuda con alguien que tanto bien hizo a lo largo de 35 años de servicio, a quien se dedicó en cuerpo y alma a los demás y a quien nunca pidió nada a cambio”.
El acto finalizó con una ofrenda floral en la capilla donde se encuentra su tumba, la que fuera capilla del Hospital, que continúa abierta y puede ser visitada por las mañana.


