Publicadas en la revista Pax et Emerita

La revista Pax et Emerita, publicación anual de Teología y Humanidades de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, ha publicado un trabajo de Mateo Blanco Cotano y Jesús Plana que recoge todas las constituciones del Sínodo de san Juan de Ribera de 1565.
Las Constituciones han sido halladas casualmente por el propio Mateo Blanco en Toledo. Este sacerdote de nuestra diócesis afirma que el descubrimiento se produjo buscando documentación sobre las instituciones educativas en nuestra diócesis. Abundando en la historia de la Escuela de Gramática de Badajoz, que en definitiva es la historia de la educación secundaria en Badajoz, Blanco Cotano ojeaba las conclusiones de los distintos sínodos. En ese proceso observó que en el Archivo Histórico de Castilla-La Mancha había unas constituciones del Sínodo de san Juan de Ribera del año 1565. “Todo fue desde casa, durante la pandemia, ya que ese material está digitalizado -destaca don Mateo-. Al acceder al libro me doy cuenta de que están ahí las constituciones del primer Sínodo que hizo san Juan de Ribera, del que solamente se conocía lo que aporta el historiador Solano de Figueroa, que hace muchos elogios de la vida y de la pastoral del obispo santo y pone como ejemplo una serie de constituciones del sínodo convocado por san Juan de Ribera en Badajoz en 1565, pero pone solamente una serie de constituciones, 15 o 16, a modo de ejemplo. De las demás no teníamos noticias”.
La importancia del hallazgo es que ningún documento en el mundo recoge todo lo apartado por el Sínodo, solamente ese manuscrito.
De Badajoz a Santiago
Blanco Cotano comenta que aunque había accedido al documento por vía informática, tenía mucho interés en tenerlo en sus manos, por lo que aprovechó una visita a Toledo para acercarse al Archivo Histórico de Castilla-La Mancha. “Para mí -asegura- fue un gran gozo, pero sobre todo lo fue para el Archivo, que no sabía que tenía esa joya entre sus fondos”.
Mateo Blanco afirma que “en las constituciones, entre otras cosas, aparece la preocupación de san Juan de Ribera para que los sacerdotes celebraran piadosamente la eucaristía, que se tuviese un cuidado exquisito a la hora de reservar el Santísimo Sacramento o que la liturgia se cuidase al máximo. En todo ello se ve el espíritu eucarístico de este santo obispo, que llegó a cambiar su escudo para poner en el centro una custodia”.
Una vez que terminó el Sínodo, san Juan de Ribera lleva sus conclusiones al Concilio de Santiago de Compostela, que era la archidiócesis a la que pertenecíamos entonces y que normalmente se celebraba en Salamanca por estar más céntrico y por estar allí la Universidad Pontificia salmantina.
Gracias a este hallazgo hemos conocido también la aportación de san Juan de Ribera y de Badajoz a ese concilio compostelano, que fue decisiva hasta el punto de que el resto de los obispos le pidieron al de Badajoz que hiciese un escrito específico sobre los temas que se tenían que tratar en el concilio.
Juan José Montes

