
El martes 2 de junio fallecía en Villanueva de la Serena, de donde era natural, el sacerdote emérito Antonio Guisado Tapia, a punto de cumplir los 91 años.
Estudió en el Seminario Diocesano San Atón de Badajoz y se ordenó sacerdote el 21 de junio de 1953. Su labor pastoral se desarrolló en su propio pueblo, primero como coadjutor de la parroquia de la Asunción, desde el 1 de agosto de 1954 hasta el 31 de enero de 1969, que pasa a ser coadjutor de la parroquia de San Francisco de Asís. El 24 de junio de 1997 le es encomendada «en solidario» con D. Felipe Domínguez dicha parroquia. El 15 de agosto de 2004 le es aceptada su renuncia por edad y pasa a la condición de Emérito.
Don Antonio era muy conocido, dentro y fuera de Villanueva, por su dedicación a la música. Fue un gran musicólogo, investigador del folclore popular y precursor de la Federación de Corales de Extremadura, de la que también fue presidente. En 1953 fundó la Coral Villanovense, de la que fue director durante más de 30 años. Publicó un cancionero litúrgico que recogía las principales canciones que se cantan en las parroquias, compuso multitud de canciones e himnos religiosos y musicalizó muchos textos del sacerdote y poeta Francisco Cañamero.
Entre sus obras encontramos “Vamos cantando con alegría”, “Música vocal religiosa”, “Cantad, corales, cantad”, “Cantemos gozosos”, “Misa ‘Gloria a Dios en la Tierra’ y otras canciones para la Eucaristía” o “Vamos cantando”.
En septiembre de 2009 fue nombrado miembro de la Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.
Además, una calle de su pueblo lleva su nombre y fue el primer villanovense en recibir la Medalla de Oro de la Ciudad.
Descanse en paz.

