
El pasado 29 de mayo fallecía la hermana clarisa, sor Mª Luisa Padilla Silva, natural de Olivares, Sevilla, donde nació en 1934. Desde pequeña vivía una intensa vida de piedad y oración y se reunía con un un grupo de amigas que, en su pueblo de Olivares, las llamaban “la melodía misteriosa”.
Sus padres eran muy cristianos, pero fuertemente opuestos a que su “niña” entrara en la Vida Religiosa; tuvo que esperar a cumplir los 21 años para, acompañada de sus tíos, escaparse de casa, como también lo hizo santa Clara de Asís, fundadora de esta orden.
Así, la hermana Mª Luisa ingresó en la Orden de Hermanas Pobres de Santa Clara en la comunidad de Zafra en 1956, tomando el hábito al año siguiente y los votos temporales de pobreza, obediencia, castidad y clausura, en 1958.
Finalmente, convencida de que el Señor la llamaba y le daba su gracia para entregarse con alma vida y corazón, hizo su Profesión Solemne en 1961.
La comunidad de clarisas de Zafra recuerda a sor Mª Luisa que «pasó por nuestra Fraternidad como un Ángel de Dios, por su vida sencilla y humilde, de exquisita delicadeza, su trato con Dios y su sensibilidad a la caridad fraterna, manifestada especialmente en que amaba a cada una de las hermanas tal y como era, sin pretender cambiarla; también destacó por su obediencia hasta el último momento. En la Comunidad asumió los cargos de: Secretaria, Maestra de Novicias y Vicaria por varios trienios, así como Secretaria Federal por dieciocho años con dos Presidentas diferentes, y Consejera federal. Para ella, lo principal era vivir en plenitud su vida contemplativa, buscando siempre hacer la voluntad de Dios, y eso la llenaba y la hacía feliz, compartiendo luego con las hermanas sus vivencias en los recreos y reuniones».

