El salón de actos del Arzobispado acogió hoy 22 de diciembre la tradicional felicitación navideña del arzobispo de Mérida-Badajoz.
El vicario general, Francisco Maya, tomó la palabra en nombre de toda la Archidiócesis para felicitar al arzobispo y agradecer su cercanía y su constante impulso pastoral. En su intervención subrayó la necesidad de reavivar la esperanza ante la venida de Dios, destacando la importancia de caminar juntos, viviendo la sinodalidad, y de recuperar valores y actitudes fundamentales para la vida cristiana. Asimismo, enumeró algunos de los retos a los que ha de hacer frente la sociedad extremeña y recordó la importancia de cultivar la espiritualidad de la confianza.
Por su parte el arzobispo, Don José, animó a continuar el camino común que la Iglesia diocesana está llamada a recorrer, siempre juntos y en misión compartida. Invitó a dejarse asombrar ante el misterio de un Dios que se hace hombre y nace en una familia pobre, proponiendo reservar unos minutos de silencio para contemplar el pesebre y acoger este misterio en el corazón.
Recordó que, aunque concluye el Año Jubilar, no debe terminar la actitud de sembrar esperanza, exhortando a no dar voz a los profetas de desventuras. En este contexto, pidió oraciones por las vocaciones sacerdotales y por seguir caminando unidos en la misión evangelizadora.
Durante el encuentro, el Arzobispo tuvo también un recuerdo especial para el vicario episcopal José Ignacio Pérez Garcia que hoy ha perdido a su padre.
El acto contó con la presencia de vicarios, delegados, sacerdotes y personal de la curia. En su reflexión final, don José recordó que la Navidad es una fiesta, pero también un drama, si Dios viene a visitarnos y no nos damos cuenta, animando a todos a hacer que Cristo nazca en el corazón de cada persona. El encuentro concluyó con el canto del villancico venite adoremus.

