Rosi Escala, madre de «Brotes de Olivo», y nuestra diócesis

Fallecía el pasado 18 de julio

Llegó, junto a Vicente, al final de los 70 y principios de los 80, a la entonces Diócesis de Badajoz.

EL arzobispo de Huelva, D. Santiago Gómez Sierra, presidió la ceremonia concelebrada por varios sacerdotes  y familiares , amigos y seguidores de Brotes de Olivo venidos de todos los puntos. Acompañaron a Rosi, en la preciosa ceremonia de despedida, su marido Vicente y sus 13 hijos, además de sus 29 nietos y cuatro biznietos

Rosi Escala ha compartido junto a Vicente una interminable historia de entrega y sacrificio hacia su familia y hacia el Evangelio. Rosi es el ejemplo de madre abnegada pero inconformista , una  mujer de Evangelio, interpelada por el mensaje de un evangelio “donde todos cabida han de tener”, entregada a una vivencia que ha llevado a cientos de personas a escuchar a través de la música DE BROTES DE OLIVO  ¡cada pasaje evangélico.

Cientos de canciones que se cantan en nuestras iglesias son creaciones de Brotes de Olivo, donde Rosi ha ocupado un lugar muy discreto siempre al lado de Vicente Morales.

Brotes de Olivo en Tentudía

Rosi era también muy querida en numerosas parroquias y colectivos católicos de nuestra Archidiócesis. Llegó junto a Vicente, al final de los 70 y principios de los 80 a nuestra entonces Diócesis de Badajoz. El Monasterio de Tentudía, en Calera de León, fue el inicio de numerosas convivencias en cientos de parroquias, colegios, instituciones religiosas, grupos… Muchos recordaremos aquella canción de Maranatha: “el frío de la sierra te va a hacer palpar el inmenso frio que hay en tu interior”. Esa Sierra de Tentudía con su inmenso frío fue escenario de algo muy bello que comenzaba. Tras aquello Vicente Morales y Rosi con su furgoneta y las maravillosas voces corales de sus 13 hijos, venían a cantar, a convivir, a compartir “el todos juntos” en una tierra de misión que los acogió con los brazos abiertos y donde dejaron muchos amigos, sacerdotes y obispos.

En una de las cintas de las miles de flores que acompañaban a su féretro se leía ”MADRE SOÑADA”…

Rosi, a imitación de María, la Madre, pasaba desapercibida oculta, escondida. Mujer amable, sencilla, humilde, discreta, atenta… Madre de su extensa prole, pero madre de todos los que se acercaban a Pueblo de Dios o a Brotes de Olivo.

Rosi ha sido María la de la huida, María de los gitanos, María del Calvario, María de los pocos otoños, María del cómo te podré pagar tanto bien como me has hecho, o del hoy señor te daré las GRACIAS por mi vivir…

Sus hijos en el funeral quisieron celebrar su vida, más que llorar su muerte.

Su presencia incansable y su voz quedan en la memoria colectiva y el corazón de quienes la quisieron, siguieron y amaron.

El cielo debe ser una fiesta para recibirte.

Gracias Rosi. ¿Cómo podremos pagarte tanto bien como nos has hecho?

DEP

Marité Benítez. Hornachos

Arzobispado de Mérida-Badajoz
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