Sor Dorota María realizó su profesión temporal en el Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz

Este sábado, 4 de julio, la comunidad de Hermanas Pobres de Santa Clara del Real Monasterio de Santa Ana, en Badajoz, vivió la profesión temporal de sor Dorota María del Niño Jesús Wisniewska, una joven polaca que lleva cinco años en el convento y que, de esta manera, continúa su camino hacia la profesión solemne.

La acompañaron, además de su comunidad, hermanas llegadas de otros conventos, entre ellos las Descalzas de Badajoz, Zafra, Belalcázar, Córdoba y el Carmelo de Badajoz, así como otras consagradas de vida apostólica.

La celebración fue presidida por fray Manuel Tahoces, OFM, y concelebrada por varios sacerdotes.

Especialmente elocuente y motivadora fue la presencia de su familia llegada desde Polonia: sus padres; dos de sus hermanos, que también son sacerdotes; otros hermanos casados, que aportaban la riqueza de la presencia infantil con una pléyade de sobrinos de todas las edades, quienes participaron con emoción en este momento. También la acompañaron amigos venidos de su Polonia natal.

Junto a ellos, numerosos fieles de la ciudad, especialmente de la comunidad neocatecumenal, se hicieron presentes para compartir la alegría de un momento tan especial para la hermana profesa.

El clima fue de verdadera alegría y de acción de gracias a Dios, que sigue llamando y que, a quien le responde, le concede fortaleza y la certeza de que la mejor vida, la más feliz, es la que se entrega a Dios y al prójimo, como sor Dorota, que lo hace en la vida contemplativa.

El convento del Santo Cristo del Pasmo de Montijo acoge cuatro nuevas novicias

El convento del Santo Cristo del Pasmo de Montijo, de las Clarisas Franciscanas, acogió en la Eucaristía del domingo, 5 de julio, la toma de hábito, tras el postulantado, de las hermanas Rosario e Iris, de Nicaragua, y Luciana y Marcelina, de México, iniciando con ello el noviciado.

La Eucaristía fue presidida por el sacerdote don Felipe Manuel Gallego Casco.

Las nuevas novicias estuvieron acompañadas por la abadesa, madre Concepción Mora Navarrete, junto con las hermanas de la comunidad, las novicias del convento de las Carmelitas de Talavera la Real, sus padrinos y numerosos fieles que llenaban la capilla.

Los hábitos fueron bendecidos por el celebrante y revestidos por la abadesa, quien también les entregó la Regla, las Constituciones y el libro de la Liturgia de las Horas.

El noviciado es el tiempo con el que comienza la vida en la Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara. Su finalidad es conocer más plenamente la vocación, la propia forma de vida contemplativa clariana y conformar la mente y el corazón con su espíritu. Este camino culmina con la profesión de los votos temporales y, posteriormente, con los votos perpetuos mediante la Profesión Solemne.

La jornada fue motivo de alegría para la comunidad de las Clarisas de Montijo, que cuenta desde ahora con once religiosas.